VIERNES 25, ENERO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Podía ser peor


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Las condiciones desfavorables del clima, con predominio de intensas y largas lluvias que en las últimas horas, gracias a Dios, nos han concedido una breve y esperanzadora tregua, dan sentido a la situación de desastre en que se encuentran regiones del país, y muy particularmente la nuestra de Santa Cruz de la Sierra y provincias.
Pocas veces -la afirmación está en boca de todos- había caído tanta agua sobre nuestro extenso territorio, como en estos recientes días que se hicieron interminables. Las aguas de lluvia desbordaron por doquier y corrieron libremente arrasando sembradíos, campos de pastoreo de animales, viviendas y los pobres enseres y, lo más sensible todavía, no pocas vidas humanas de vecinos que fatalmente carecieron de suerte.
De tal naturaleza se pintó la desolación, agravada por el estado de intransitabilidad en que quedaron todas las carreteras, las buenas, las regulares y las malas, que no era difícil imaginar el calvario a que iban a quedar sometidas las ciudades principales y densamente pobladas, desconectadas a causa del diluvio, de los centros de producción de los artículos básicos e imprescindibles para la subsistencia humana. Eran pues terroríficas las perspectivas bajo la lluvia inclemente y en la medida en que las aguas se abrían cauce a ritmo liso y llanamente tempestuoso.
Desde luego que las amenazas y las malas perspectivas no han quedado atrás, no se han disuelto en medio de una falsa alarma. El peligro se mantiene y hay muestras estremecedoras que confirman que el daño se materializa. Mas, ni duda cabe de que, a estas alturas, la situación podía ser mucho peor. Incluso la hemos vivido en carne propia en tiempos no de tanto descontrol ambiental como el que hemos estado sobrellevando.
Dando gracias al Todopoderoso porque si bien nos ha apretado duramente, no ha llegado a asfixiarnos, se hace menester mantenerse en estado de alerta. La temporada de lluvias aún está latente y no estaría fuera de lugar un parecido o un mayor diluvio incluso en el curso del tiempo venidero. Las consecuencias, de repetirse el fenómeno, serían difíciles de precisar porque una buena parte de la infraestructura defensiva, y particularmente los caminos, o han quedado inutilizados o acusan serios y de momento irreparables deterioros.
Lo que no se ha podido controlar, y esto es cosa que prácticamente no tiene remedio, es el automático encarecimiento del costo de la vida causado por el alza de precios de los artículos considerados de primera necesidad. Y no obstante que tiene sus razones atendibles este encarecimiento, es imposible negar que en muchos casos a cierta gente se le va la mano y no trepida en cobrar por cualquier cosa o servicio lo que vale un negro con su clarín.
Va a requerirse de mucha voluntad, fuerza y tenacidad para rehabilitar lo que ha deteriorado el diluvio. Van a necesitarse, asimismo, recursos materiales, de dinero especialmente. Mas insistimos, pudo irnos mucho peor que lo que nos está yendo y eso no deja de ser un consuelo. En cierto modo significa que la providencia no se está ensañando con nosotros.


El diario de Evo
Oso Mier* ®® Sonría “Plis”
Los contactos domésticos que tengo con el Palacio Quemado, donde trabaja de “folclor’s chef” (cocinera de comida típica) la cuñada de la prima de la hermana de mi doméstica, a más de prepararle al Presidente unas jugosas y apetecibles ranga-rangas, es una historiadora de conventillo, es decir, chismosa inofensiva, pero buena porque me ha hecho resbalar los originales del diario de Evo, quien escribe todas las madrugadas mientras espera que lleguen sus ministros a sesionar a Palacio.
Éstos son algunos de los fragmentos del sentido autocrítico de nuestro Presidente.
“Los dioses me ayudan. En mis campañas yo ofrecí agua para todos y hay inundaciones en todo el país”.
“El mayor sacrificio que hice por Bolivia fue jugar fútbol en el Sajama a más de 6 mil metros sobre el nivel del mar. Ahí sí la altura afecta porque desde esa fecha no puedo pensar bien. Se me han ocurrido pistolas como cambiar la Ley de Imprenta para que no me joroben tanto los periodistas”.
“Soy el hombre del cambio. Lo que digo en la mañana, lo cambio por la tarde y lo vuelvo a cambiar por la noche. Los tengo a todos locos”.
“Fidel es mi pastor, nada me faltará. Chávez es la oveja negra de Sudamérica, pero cuenta unos chistes muy buenos contra Bush. Fidel es mi mentor porque huele a Mentisan”.
“Siempre me queda la duda si Marx hizo la revolución con John Lennon o Vladimir Ilich Lenin”.
Mi frase preferida es: “Al que madruga, Chávez le ayuda”.
“La visión que tengo del país es muy clara porque mi oculista es cubano”.
“La duda más grande que tengo es que me han dicho que tengo un asesor inteligente y hasta ahora no sé cuál es”.
“Como en toda profesión, en el primer año de Gobierno fui por todos los pueblos a hacer mi año de provincia. El segundo también y lo único que sé, es que no sé nada. Difícil había sido gobernar, al menos un país como Bolivia”.
“Como gobernante hay algo que no me deja dormir; no se si voy a pasar carnaval en Oruro, en Orinoca, en Santa Cruz o Tarija”
“La demostración más grande que tengo para apoyar la autonomía es que hasta ahora no me he casado”.
Luego termina con un pensamiento muy profundo. “Dos años no son ni la mitad del camino. Tengo tiempo para enmendar mis errores y espacio para prorrogar mi mandato”.
“Bolivia cambia, Evo no, es el mismito nomás”.
“El arquero del equipo contra el que jugamos ya me está llenando la paciencia. No se deja meter goles. Debe ser pagado por la oligarquía”.

* Biógrafo no autorizado, arquero del equipo contrario de don Evo


 
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