VIERNES 11, ENERO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Salud y educación


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Muchas veces, y siempre con admiración y gratitud a la vez, nos hemos referido desde estas y otras columnas del diario mayor EL DEBER, a las instituciones, en particular de guapas señoras dotadas, entre otras cosas de exquisita sensibilidad, que sirven abierta, efectiva y notablemente a la salud, muy en especial a través de hospitales públicos, y en beneficio casi exclusivo de la gente pobre que constituye la gran mayoría de esta nuestra cálida y todavía subdesarrollada urbe.
Hasta hemos llegado a expresar temores acerca de lo que ocurriría si nuestras guapas señoras congregadas alma, corazón y vida en organizaciones pías, alzaran los brazos y se sacudieran de esa vocación santificante y de servicio de que están animadas. Sería como abrir de par en par las compuertas al dolor y a la muerte, nos imaginamos. La desesperanza invadiría los centros hospitalarios públicos, se tornaría caótica la escasez de medicamentos y de materiales quirúrgicos y resultaría imposible practicar los complejos trasplantes de órganos porque no se contaría con gente entregada a la febril tarea de convencer y ubicar a los donantes en cada caso.
Pero aún siendo maravilloso e impagable el trabajo que desempeñan las guapas mujeres en beneficio de la salud, no se llega a disimular las falencias que se confrontan en este frente que es muy grande y que no deja de crecer en razón de las dinámicas migraciones internas que tienen a nuestra capital como gran centro de concentración y fuente de oportunidades.
Las urgencias de nuestros hospitales, pese a los aportes de un voluntariado infatigable y tenaz, se manifiestan a cada paso. Y es que no se trata únicamente de carencias en cuanto a remedios, algunos de los cuales son de muy alto costo, sino que incluso falta espacio físico en nuestras casas de salud para ubicar a necesitados de hospitalización.
Sobre este particular, nos parece que es válida aquella apreciación que hace tiempo hicimos y que se resume en estos conceptos más o menos: La población en Santa Cruz de la Sierra se ha multiplicado cien veces con relación a medio siglo atrás, en tanto la capacidad hospitalaria pública apenas sí se habrá incrementado en un veinte por ciento. De ser medianamente aproximada esta evaluación, forzosamente tenemos que admitir que son dramáticas las falencias de nuestras casas de salud, por mucho que la comunidad haga en el vano intento de racionalizar las cosas.
Si no de igual magnitud, cierta aproximación se tiene con los cálculos de la educación pública. En este sector, la población estudiantil ha experimentado un crecimiento verdaderamente espectacular y seguramente se cuenta con estadísticas que así lo confirman. Muy serio el problema de la educación pública en nuestra ciudad capital, porque no sólo alude a la precariedad de los materiales didácticos que, en muchos casos no los hay para nada, sino que concierne, de manera perentoria, a la falta de locales escolares, agravada por el hecho de que muchos que están en funcionamiento, se hallan en estado de fatal deterioro, incluso con riesgos para las vidas de alumnos y docentes.
La educación, de la que se habla como lo que es, un apostolado, se encuentra en mal pie y gran cosa no se puede esperar de ella en tales circunstancias Hora de volcar la atención y los buenos empeños en dirección correcta, dejando de lado los devaneos de la política o más propiamente dicho, de la politiquería.


La Dakar en Bolivia
Oso Mier ®® Sonría “Plis”
Los chilenos no se duermen. Donde pueden, muerden. Sus dientes están marcados en nuestro mapa, en el de Argentina y si limitarían con Brasil serían país amazónico.
No bien se ha eliminado a Dakar del rally africano, los mapochinos, inmediatamente han pensado, eso es lo bueno que tienen, en meter sus dientes y sugerir que esa competencia automovilística la hagan en Atacama desierto boliviano, pero que está dentro de territorio chileno. Lo que tenemos que hacer, es “colarnos” a la idea. Es más digno que recibir chequecitos de Venezuela.
Para que las autoridades deportivas manejen la palanca, enganchen a primera y hagamos un Dakar en territorio boliviano, tenemos muchas cosas que ofrecer.
1. Paisaje variado. Desde desiertos, salares, valles, yungas, selvas con ríos, fieras, aves, macacos y otras atracciones.
2. Caminos peligrosísimos que sólo los campeones pueden campear. Las carreteras en este país tiene más curvas y contra curvas que los discursos de García Linera.
3. Emociones a raudales, cuando hay que buscar senderos para evadir el bloqueo permanente de carreteras que es el deporte No. 1 en Bolivia.
4. La meta puede ser Santa Cruz de la Sierra, ya que la prueba más riesgosa es ingresar a la misma, que tiene bellas avenidas sin semáforos, donde lo bello es peligroso.
5. Cruce obligado por ferias y mercados para hacer piruetas y soslayar a los vendedores ambulantes. Por cada atropellado el participante irá perdiendo puntaje.
6. Otra ventaja es que habrá servicios en cada esquina, donde te ofrecen chicles, dulces, te limpian los parabrisas o te hacen malabarismos con limones o antorchas.
7. En otras zonas del país, se puede poner piloto automático al auto mientras se recorre en línea recta el altiplano, algo único en el mundo a no ser que se le cruce una Flota que quiere ganar la carrera, pero en sentido contrario e invadiendo carril.
8. Otros obstáculos naturales y apasionantes es que hay perros en todo el país que vagabundean por los caminos de la patria o gente que se cruza sin mirar si alguien hay cruzando a bordo de un carro.
Somos un país con esas apasionantes ofertas, pero no hay terrorismo y los pilotos, solo encontrarán la hospitalidad de un país que les dará desde coca para combatir la fatiga, hasta la pasteurizada y pisada para hacer negocio, por si le va mal en la carrera.
Dakar es un piojo tuerto al lado de Bolivia. Venga a correr con nosotros que, nosotros hace años que corremos, es decir nos corretean con gases lacrimógenos, pero esa es otra película que tengo el optimismo que se va a terminar.

* Ingeniero de Rutas (con R). Paisajista del asfalto y ex conductor de Bus de doble piso. Asesor de Reyes Seleme y ex chofer de un menonita que vive de incógnito.


 
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