En tonos diversos y desde diferentes puntos de vista, ha sido examinado en las últimas horas, el diálogo que, en medio de grandes y justificadas dudas, sostuvieron el presidente de la república, sus colaboradores inmediatos, con los prefectos de los nueve departamentos que conforman nuestro país.
Se llegó al diálogo, y por allí debe partir un análisis, en medio de enrarecidos aires y de iguales recelos. Y este ambiente, nada propicio por supuesto, no respondía a otra causa que no fuera la del peso de las presiones sociales populistas de que en este tiempo se usa y se abusa para consumar lo que ya se tiene sazonado y cocinado en los niveles del Gobierno.
Se impuso la voluntad, la entereza, la sensibilidad de los prefectos de departamentos que, a sabiendas del maremágnum en que pudieran verse zarandeados, se abrieron dispuestos a exponer sus razones y desde luego a escuchar las de los gobernantes.
No se dispone de los suficientes elementos de juicio a estas alturas del partido como para determinar si el diálogo en cuestión deparará el resultado histórico que, sin duda, la opinión pública consciente del país espera. Habrá que dar un poco de tiempo al tiempo para conocer por donde despuntan las cosas.
Muy a la ligera, el análisis del encuentro más se ha volcado a calificar individualmente la actuación de todos y cada uno de los nueve prefectos y desde luego, de los altos representantes del poder ejecutivo. Exaltan los analistas, casi de manera uniforme, la vehemencia, la rispidez con que se manifestaron algunos de los prefectos. Y si bien en lo particular, en lo personal, nosotros creemos que esta vehemencia y esta rispidez eran precisas en el propósito de reafirmar posiciones realmente intraficables, no llegamos a apuntar con dedo acusador a los que obraron, por el contrario, con prudencia y escucharon concentrados sin dar rienda suelta a disonantes adjetivos o a francas agresiones verbales.
Cada cosa en su lugar. En el país, la situación está que arde y no deja de constituir un riesgo grave el hecho de que unos y otros nos aboquemos frenéticamente a la tarea de echar más leña al fuego aprovechando cuanta circunstancia creamos propicia.
Modestamente, en nuestro fuero interno esperábamos no una profundización de las diferencias, una ruptura dramática entre ciudadanos conjurados para no entenderse. Modestamente esperábamos, como corrientemente se dice, una luz al final del túnel.
Queda atrás el diálogo del que cada uno de los que participaron respondió según su leal forma de ser y de entender. Nos atrevemos a pensar que algo quedará de bueno y no se transformará en un inoficioso saludo a la bandera.
Algo hay de bueno entre los principios que rigen la vida de los sectores sociales y políticos, por muy antagónicos que ellos sean. Servirse de lo bueno que contienen tales principios en bien del país y del pueblo todo puede variar fundamental y favorablemente el curso de nuestra hasta hoy tan maltrecha historia.
Tres en Uno
El Vice y su afán
Es de muy mala leche, todo un despropósito, que el propio Vicepresidente de la República se venga como en un rayo a Santa Cruz para ‘socializar’ el proyecto de la nueva Constitución Política del Estado, cuando es uno de los grandes temas que está en la mesa de discusión después del encuentro entre el Presidente Evo Morales y los nueve prefectos. Pero como no puede con su genio, don Álvaro García Linera alborotó el avispero con su presencia en el Plan Tres Mil donde fue insultado por un grupo de manifestantes en un incidente que felizmente no pasó a mayores, pero que alteró en cierto grado el clima de tranquilidad tan dificultosamente alcanzado.
¿Se animará a cumplir el provocador Vice similar tarea en Tarija, Chuquisaca, Beni, Pando y otros departamentos? ¿Tiene que ser él y nadie más que él quien lleve la voz cantante para vender el charque de la CPE masista? ¿Están de adorno los máximos representantes regionales del MAS?
Fumadores contra el cerco
El municipio cruceño parece estar dispuesto a meter en cintura a los fumadores para dar cumplimiento a la norma del Ministerio de Salud que busca disminuir el consumo de tabaco en el país. Adelante con los faroles para que dejen de aspirar el humo ajeno hombres, mujeres y niños cuando menos en una docena de espacios públicos que están señalados en el reglamento de la ley.
No hace mucho en París, donde por doquier y a toda hora se veía gente con el pucho en la boca, se anunció una multa en euros casi equivalente a los cien dólares americanos para los fumadores que, fácil es comprobarlo, cada vez están más arrinconados en el mundo.
Antes de que suban las aguas
Las torrenciales lluvias y la crecida del río Piraí han activado las luces de alerta en la región. Más de 500 familias se vieron afectadas por la tormenta que el martes dejó barrios completamente anegados en El Torno, a menos de treinta kilómetros de la ciudad capital. Hay un fundado temor entre los ciudadanos, en especial los ribereños, porque todavía se recuerdan los furiosos embates de las aguas por esta época el año pasado.
El Gobierno nacional y las prefecturas, ahora que están mejor predispuestos los ánimos de sus mandantes, tendrían que mancomunar esfuerzos para prevenir los desastres naturales que tuvieron lugar en 2007 en varias regiones del país.