Mejoren el control en los mercados
Para evitar los sobreprecios que algunos comerciantes asignan a los productos que venden, la Alcaldía debería instalar una caseta de denuncias en los principales mercados de la ciudad.
De esta manera, se podría optimizar los recursos humanos de la municipalidad para mejorar el control necesario a fin de evitar la especulación de los precios de la canasta familiar.
Además, sería bueno que se incremente el control de la calidad de carne y verduras, porque con la excusa de que ‘no hay productos’ parece que nos venden los residuos de éstos.
Ana María Rosales
anarosales@hotmail.com
Puntos de vista acerca de los sobornos
Parece un mal institucionalizado
El soborno en nuestro país parece que está institucionalizado, especialmente en las oficinas del Gobierno. En varias oportunidades tuve que pagar a uniformados de la Policía para que no se inventen alguna deficiencia de mi vehículo.
Renovar el carné de identidad es un dolor de cabeza, en especial cuando los datos del certificado de nacimiento no coinciden con los del sistema de registro civil. El trámite para corregir estos errores tiene un costo que equivale al sueldo de un mes de un asalariado promedio.
Para evitar un gasto tan fuerte muchas veces se prefiere dar unos Bs 20 o Bs 50 para que los errores pasen desapercibidos.
Tramitar en las oficinas de la Prefectura también representa un problema por el tiempo que se requiere para conseguir las firmas para un título de bachiller o para adquirir la tarjeta de fiebre amarilla, requisito necesario para viajar al extranjero.
Si mejoraran el sueldo de los funcionarios públicos, considero que disminuirían los niveles de corrupción.
Carlos Víctor Aramayo C.
C.I. 360309
Estamos acostumbrados
Me parece que es normal que en nuestra sociedad una gran mayoría opte por dar un ‘empujón’ o ‘ayudita’ para obtener lo que deseamos, salir de un problema o hacer que los trámites concluyan rápido, y esto se convierte en el alimento de la corrupción.
El egoísmo y la envidia se transponen con las buenas costumbres, las normas y, en los peores casos, las leyes.
Como la pobreza tiene cara de hereje, en muchas ocasiones recibir un soborno puede tener un justificativo; por ejemplo un policía con salario mínimo, que debe mantener a cuatro hijos, uno quizá enfermo, su mujer embarazada nuevamente y el dinero no le alcanza para llegar a fin de mes.
Día a día observo como avasallamos los derechos de los demás; nos perjudicamos entre nosotros mismos.
La sociedad ha perdido de vista el buen trato a las personas, la hospitalidad, el respeto, y la corrupción permanece y se alimenta de las situaciones que nos toca superar.
Leandro Acuña
C.I. 6286065