Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 10, junio de 2007
 
Amazonas adopta una política ‘verde’
Ley. El estado brasileño planea involucrar a 60.000 familias campesinas en la conservación de la selva


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EFE. Manaus

Amazonas se convirtió esta semana en el primer estado de Brasil con una ley que aborda el cambio climático y busca preservar la selva, ayudar a frenar el calentamiento del planeta, aprovechar las ventajas del mercado internacional de carbono y desarrollar una ‘economía verde’.
La ley, pionera en Brasil, fue sancionada por el gobernador del estado, Eduardo Braga, en Manaus. Con la normativa, Amazonas hace su aporte a la corriente que intenta poner bajo control las emisiones de gases con efecto invernadero, considerados responsables del calentamiento del planeta.
La ley se basa en un sistema de sanciones para quien destruya el medio ambiente y, sobre todo, de incentivos que promueven el uso racional de los recursos naturales, haciendo que la población participe en su preservación.
Permite la creación del primer fondo regional de cambio climático, que facilita las actividades de control, conservación, reforestación y manejo sustentable de los recursos. Ese fondo financiará, entre otras cosas, el Programa Bolsa Floresta, que busca reducir la pobreza y a la vez, alienta a la gente a no talar el bosque.
Los beneficiarios son 8.500 familias de zonas que son ‘unidades de conservación’. Las familias recibirán $us 300 al año a cambio de productos y servicios ambientales, pero el Gobierno quiere llegar a 60.000 familias en 2010.
El fondo se nutrirá de recursos del sector privado, ONG y entidades del Gobierno e internacionale. Se necesita casi $us 300 millones para que sea sustentable.
La nueva ley estimula, por otra parte, los ‘mercados de créditos de carbono’, un mecanismo financiero creado en virtud del Protocolo de Kioto, que fija metas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Este mercado de carbono funciona mediante la comercialización de certificados de emisión de CO2, en bolsas y fondos.
Los países ricos deben cumplir metas de reducción en su emisión de gases y pueden comprar ‘créditos’, es decir, compensar su emisión con inversión en proyectos de países en desarrollo sobre reforestación o eficiencia energética.

Es el ‘reino’ de la biodiversidad
La Amazonia alberga el 16% de agua dulce del planeta, 157 millones de hectáreas de selva, ríos y lagos, y la mayor diversidad de plantas y peces del mundo. El estado brasileño de Amazonas, por su parte, tiene 34 áreas de conservación ambiental, que suman 17 millones de hectáreas de bosques preservados, donde viven 65 etnias indígenas que trabajan junto con programas del Gobierno regional para frenar la pérdida de selva.
Desde 2003, esa alianza permitió reducir la deforestación en 53% y evitar que 430 millones de toneladas de CO2 fueran liberadas a la atmósfera.
La nueva política económica ‘verde’ de Amazonas cuenta con la aprobación de la organización ecologista Greenpeace, cuyo coordinador en Brasil, Paulo Adário, deseó que sirva de inspiración para una política nacional que vaya en la misma dirección.

 




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