Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 13, mayo de 2007
 
El Papa reiteró los dogmas de la Iglesia
Visita. El mensaje de Benedicto XVI a los jóvenes y a los obispos de Brasil y de América Latina fue de no admitir ninguna desviación de los principios ortodoxos que él mismo defiende como teólogo y filósofo


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División. Lula da Silva remarcó al Papa la separación entre Estado e Iglesia
AFP. Aparecida

El papa Benedicto XVI reafirmó con vigor en este su primer viaje a América Latina los dogmas de la Iglesia ante los jóvenes. Los instó a llevar una vida casta y alertó a los obispos brasileños contra el avance de cultos evangélicos y las tentaciones de la Teología de la Liberación.
En su mensaje a los religiosos, el viernes, el Papa denunció "el proselitismo agresivo de las sectas", la "multiplicación de siempre nuevas denominaciones cristianas" y "las embestidas del agnosticismo, el relativismo y el laicismo".
Le expidió además el certificado de defunción a la Teología de la Liberación, al afirmar que las ideas de esa corriente que tendió puentes con el marxismo en los 70 "eran erróneas, pero esto ya lo saben todos".
También llamó a respetar "la santidad del matrimonio y la familia" y criticó "la herida del divorcio y las uniones libres". A los sacerdotes, les reiteró su deber de entrega "total a Dios a través del celibato".
 Además recordó a los prelados que "el deber de conservar el depósito de la fe" exige "una estricta vigilancia".
Poco efusivo y menos seductor que Juan Pablo II, llenó los estadios y plazas en Sao Paulo, aunque en menor medida que su antecesor. El jueves instó a 40.000 jóvenes latinoamericanos, reunidos en el estadio de Pacaembú, a "hacer de la castidad, dentro y fuera del matrimonio, un baluarte de vuestras esperanzas futuras".
Esos pronunciamientos levantaron ampollas en una región con la cual el cardenal Joseph Ratzinhger, actual Papa, ha tenido desencuentros desde que, como Prefecto para la Doctrina de la Fe, realizaba en los 80 la purga de teólogos y jerarcas progresistas.
Grupos católicos no perdieron la oportunidad de hacerle saber que su ortodoxia es chocante. Los católicos "tienen sexo por placer, usan condones, apoyan la diversidad sexual y no condenan a las mujeres que abortan ¿Cuándo cambiará la jerarquía de la Iglesia?", cuestionaron pancartas colocadas ante iglesias en 12 grandes ciudades brasileñas.
Responsable de ese mensaje es la organización Católicas por el Derecho a Decidir, que realizó un sondeo entre jóvenes católicos de Brasil, según la cual el 96% apoya el uso del condón, un 79% aprueba el sexo prematrimonial y el 88% cree que se pueden usar métodos anticonceptivos y seguir siendo buen cristiano.
 "Aunque el Papa lo diga, los católicos no van a dejar de usar condón, ni los homosexuales o divorciados creyentes, de comulgar. Es una posición patética que no entiende la realidad" dice Fabián Sanabria, sociólogo del centro de estudios sobre la religión de la Universidad Nacional de Colombia.
La polémica ya estaba en los debates previos a la V asamblea general de la Conferencia Episcopal Latinoamericana que Benedicto XVI abrirá hoy en el santuario de Aparecida.
La cita definirá la estrategia pastoral de la Iglesia para la próxima década, en la región que alberga a la mitad de los 1.100 millones de católicos del mundo.
La reunión, en la que participarán 162 obispos y un centenar de invitados, examinará fenómenos como el avance de las sectas protestantes y la disminución de fieles, pero también una agenda extensa con temas sobre sexualidad, educación, emigración, consecuencias de la globalización y hasta el camEs la primera asamblea desde la de Santo Domingo (1992) y la polémica que rodeó a sus antecesoras, especialmente la de Medellín (1968) y Puebla (1979), puede reaparecer.
Ya en enero, los obispos brasileños dijeron que el documento síntesis, de casi 160 páginas, no recoge todas las diversas visiones internas del catolicismo.

La Iglesia ‘progresista’ queda aislada
El sector ‘progresista’ de la Iglesia católica tiende a perder más terreno durante la V Conferencia del Episcopado de América Latina y el Caribe (Celam), que inaugura hoy el papa Benedicto XVI en el santuario de Aparecida do Norte.
El escarmiento del Vaticano al jesuita español radicado en El Salvador Jon Sobrino fue una señal de que la tesis sobre una ‘Iglesia de los pobres’ ya no es bienvenida en la Santa Sede.
Para el ex fraile franciscano Leonardo Boff, la medida contra Sobrino fue articulada por los sectores más conservadores de la Curia Romana para ‘abrir el camino’ hacia la visita del pontífice a Brasil.
"Su condena es una amenaza a los teólogos que pretenden hacer teología a partir de los pobres o, como prefiere Jon Sobrino, a partir de las víctimas y de los pueblos crucificados", dijo Boff, quien abandonó la Iglesia después de sufrir varias sanciones dictadas por el entonces cardenal Ratzinger.
El Pontífice defiende su posición. Dijo que los cambios políticos ocurridos en el mundo en los últimos años demostraron que "los fáciles milenarismos que prometían inmediatas condiciones de una vida justa estaban equivocados".
Según los expertos, otro síntoma del ‘destierro’ que enfrentan los ‘progresistas’ es la ausencia en la V Conferencia de la Celam, de representantes de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), que se multiplicaron en América Latina -y, especialmente, en Brasil- en las décadas de los años 60 y los 70, la ‘era dorada’ de los teólogos de la Liberación.

Las tensiones del clero con el poder político en la región
América Latina recibió a Benedicto XVI en su primera visita a la región con fuertes roces entre el poder espiritual y el poder político y una ola liberalizadora en el terreno moral que la Iglesia intenta resistir.
De México a Argentina, pasando por Venezuela y Bolivia, las relaciones son ríspidas entre la jerarquía católica y gobiernos de izquierda, y no sólo por temas clásicos como el aborto y los anticonceptivos.
También hay tensiones en la propia Iglesia. Los sectores progresistas resintieron el escarmiento público hecho en marzo por el Vaticano al jesuita español radicado en El Salvador Jon Sobrino, figura de la Teología de la Liberación.
Según el especialista mexicano en temas religiosos, Bernardo Barranco, con la condena moral a Sobrino el Papa dio un mensaje, previo a la V Conferencia Episcopal: “No habrá consentimiento, concesión ni asomo de complacencia frente a la Teología de la Liberación".
El surgimiento de gobiernos de izquierda en la región causó temores en la Iglesia de que en el campo religioso reactiven las corrientes ‘izquierdistas’.
Para Barranco, Venezuela es sintomática: el presidente Hugo Chávez en su enfrentamiento con la jerarquía católica se apoyó en los sectores cristianos proclives a la Teología de la Liberación. Así, la Iglesia tiene varios frentes abiertos en la región: el debate ideológico-doctrinal interno, el avance de las sectas, el creciente desapego de los fieles a sus dogmas y el choque con el poder político.
En Argentina, el obispo emérito Joaquín Piña fue candidato en 2006 en las elecciones constituyentes de la provincia de Misiones, para frenar las aspiraciones reeleccionistas de un gobernador oficialista. Y ganó. Para el presidente Néstor Kirchner fue una dura derrota.
La Constitución boliviana declara el catolicismo como religión oficial, pero esto puede cambiar a iniciativa del partido gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS), que apunta a que la Asamblea Constituyente declare un Estado laico con libertad de culto.

 




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