Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 10, abril de 2007
 

Falta de propuestas



Texto normal Texto medio Texto grande

El tema político prácticamente tiene embargada la preocupación de todos los bolivianos. El tema político monopoliza las agendas del oficialismo gobernante, por un lado, y de la oposición a manera de contraparte.
Propuestas acerca de lo que se debe hacer para encauzar al país por derroteros definidos, o son muy pocas o sencillamente no las hay. De esos gambeteos con corrientes políticas de dudosa conveniencia no se dan -según el criterio de sectores no desdeñables-, avances que puedan mover a tomar con pinzas la situación. Pero tampoco se percibe una buena manifestación orientada a rectificar pasos descarriados que aunque no dejan huellas aún, es innegable que se llevan dados.
En suma, mirando las cosas desde sus dos extremos, desde las alturas del poder político y desde el plano de la oposición, prevalece un clima de marcada incertidumbre. ¿Hasta dónde se pretende arrastrar al país? ¿Hasta dónde llega la determinación de no permitir que el país nuestro sea empujado hacia una aventura realmente riesgosa?
Pero, volviendo al tema de las propuestas, para cualesquiera sean las alternativas que se le abran a nuestra Bolivia, corresponde insistir en que no las hay o en que, si existen, han sido poco o nada difundidas. En el mejor de los casos, ocasionales portavoces se amparan en el manido recurso de afirmar que todo se encuentra en fase de estudio.
Si echamos una ojeada a lo que están haciendo los gobernantes de países vecinos y también no vecinos, llegaremos a la conclusión, sin mucho esfuerzo, de que están activando sus fuentes de producción y a la búsqueda de mercados en Europa y especialmente en Asia, para comercializar abiertamente y valiéndose de sus más calificados negociadores.
Aunque no es mucho lo que tenemos para ofrecer a los grandes mercados y carecemos de todo género de facilidades naturales para competir, consideramos que peor nos irá como país si nos quedamos de brazos cruzados, vencidos por nuestras limitaciones. Según un dicho popular propio de nuestra región y que viene al pelo en esta parte del comentario, “lo que nunca se debe perder es la parada” o sea la personalidad.
Un corto paréntesis debe abrirse, volviendo a lo principal de este comentario, en la contienda política, tan afiebrada, tan desbordante, tan constante, al extremo de que en ella somos capaces, y ya se lo ha hecho, de ofrendar hasta la propia vida. Un paréntesis para formular propuestas acordes con nuestras indisimulables realidades y luego, para empujar al siempre rezagado país por un camino que conduzca a buen destino. Modestia aparte, consideramos que es viable  y que debe ser parte de una política de gobierno.


Que el olvido no los sepulteTertuliador

®® Desde el mojón de la esquina

Pocos, no sólo aquí, sino en cualquier parte del mundo, con el espíritu de este maravilloso hombre cruceño.
De noble alcurnia.
De corazón grande.
En que palpitaba solamente la dulzura.
Tierno.
Tocado por la Divina inspiración.
Escrito esto a manera de pálida semblanza.

Antonio Landivar Serrate.
Cruceño que reunía las cualidades apuntadas arriba.
Y que poseía otras.
Muchas otras de igual o de mayor contenido.
Perdió la vista totalmente cuando aún tanto tenía para dar a su tierra y a su país.
Mas, la pérdida aquella tan espantosa, no enclaustró a su espíritu.
Siguió éste remontando las alturas con exquisitos resplandores.
Siguió cantándole a la vida como leal enamorado de ella.

El Dr. Antonio Landivar Serrate fue un infatigable servidor de su comunidad.
Catedrático, ocupó las más altas jerarquías en la Universidad Autónoma “Gabriel René Moreno”.
Pensador, poeta de inigualables ternezas, dejó para la posteridad bellísimos poemarios que se leían con los ojos humedecidos.
Pese a las tinieblas de que se vio rodeado en sus últimos años, el Dr. Antonio asistía a reuniones con puntualidad y excelente ánimo.
Y siempre se convertía, por su calidad humana, por su entretenida y sencilla charla, en el centro de cada encuentro.
De la talla de Landivar Serrate, más espiritual que física, pocos ayer y pocos hoy.
Que escape su esclarecida memoria del olvido.

 




Derechos Reservados © 2006 - 2007 | EL DEBER
Santa Cruz - Bolivia