Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 5, abril de 2007
 

Desafíos a la prensa



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Disgusta, enerva, enoja la prensa libre de compromisos, no a los que ejercen el poder con sentido racional, sino a los que se sirven de él en beneficio propio o de dudosa condición.
Y este disgusto, este malicioso tratamiento que se da a la prensa libre no es cosa reciente. Los hechos hay que expresarlos dentro de los marcos de la realidad. Los que haciendo prensa nos hemos echado apreciable vejez en las espaldas, sabemos perfectamente del menosprecio y del estilo agresivo y descomedido en que los soberbios del poder han circunscrito sus relaciones con el periodismo y obviamente los medios de que se valen.
En el tiempo pasado, hacer prensa o sustentarla constituía una temeridad que solía pagarse a muy alto precio. Esbirros hasta de la más baja ralea eran contratados por los abusivos incrustados e instancias gubernativas para que intimidaran y escarmentaran incluso, a periodistas o a las pequeñas y débiles empresas editoras. Y a veces ni siquiera se buscaba la participación de los esbirros. Los propios ensimismados en el disfrute de la fuerza, por mano propia se cobraban lo que caprichosamente calificaban de agraviante para presuntas honras personales.
Siniestras guerras de nervios se declaraban en torno de gente de prensa y editores de periódicos, sin que nadie pusiera atajo. Anónimas advertencias, claras y directas amenazas se vertían contra quienes escribían notas que no gustaban a los todopoderosos o les daban vía libre en los medios de comunicación. La cárcel servía, asimismo, de escarmiento, y no fueron pocos los personajes del sector que sufrieron penas de exilio o de extrañamiento.
La gente del sector, agremiada internacionalmente, muy consciente de sus deberes como orientadora e informadora, sentó las bases para un ejercicio pleno de su misión, acompañadas de medidas de seguridad. En la actualidad abarcan importantes volúmenes las leyes, las normas, los acuerdos, las disposiciones que aseguran el ejercicio libre del periodismo. Pero pese a lo voluminoso y a lo reiterativo de la documentación aludida, aún son muchos los todopoderosos que las aceptan a medias, a regañadientes o simple y llanamente no las aceptan. Por este lado se nota que aún quedan ciertos tornillos sin ajustar.
No es posible, más bien no es correcto, desconocer, tratándose de hechos notablemente tangibles, que también de la libertad de prensa suele abusarse. Pero esto generalmente ocurre con unos pocos inmaduros que se lanzan en el oficio del periodismo sin haber asimilado cuando menos un mínimo de experiencia,
Ayer, al igual que hoy, el ejercicio del periodismo en nuestro país y en particular en Santa Cruz de la Sierra exigió de sus actores entrega, firmeza y una insospechable identificación con la verdad. Tal vez la alta vocación periodística no guste a los enquistados en los poderes públicos. Que se aguanten, otra alternativa no hay.


Que el olvido no los sepulte
Tertuliador ®® Desde el mojón de la esquina
Una nostálgica recordación hicimos hace poco de la vieja Recova de nuestra ciudad.
Fue desde esta misma columna.
Y bajo el mismo título,
Mas, al evocar con ternuras esa área pintoresca de la Recova, nuestro propósito era poner en vigencia, al menos en los recuerdos, la imagen de algunos de los vecinos.

Don Recaredo Roda, por ejemplo.
Al frente de su pequeño almacén, colindante justo con la Recova.
En un tramo muy animado de la calle Florida.
Tal vez el que más.
Don Recaredo Roda era ciudadano español.
Los aires de la Madre Patria aún se escapaban por sus poros.
Vasco al parecer, para mayores señas.
Era frecuente verlo con la clásica boina de negro color.

Don Recaredo Roda no tardó en echar raíces por siempre en esta tierra que lo cautivó sin remedio y que le llenó el alma.
Dio con el amor y no demoró en construir en torno de él, un lindo y respetado hogar.
Tuvo numerosos hijos que a su tiempo alcanzaron dignas profesiones,
Arquitecto, médico, empresarios, gente de bien en su totalidad.
Herederos, todos y cada uno, de las prendas de simpatía y distinción del viejo tronco.
Guapas y gentiles, asimismo, las hijas.
Con su sola presencia mantienen nítida la imagen de sus progenitores.
En aledaños de la Recova se instalaron otros personajes, así de la buena calidad de los Roda.
Los iremos rescatando del olvido en la medida en que nos lo permita nuestro tiempo.

 




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