Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 30, marzo de 2007
 

La debacle del LAB



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Aunque cueste creerlo, dadas las actuales circunstancias, la línea bandera, la del Lloyd Aéreo Boliviano, aparecía catalogada entre las mejores de nuestra América del Sur y con apreciables ventajas respecto de otras de cualquier parte del mundo. A los índices de seguridad y de puntualidad que se le asignaban de forma unánime al LAB, se añadían la calidad y delicadeza de la atención a bordo, a cargo de personal afectuoso, educado, competente, que se complementaba con una exquisita y diversa administración de comidas y bebidas que ninguna otra empresa ni nacional ni extranjera eran capaces de igualar cuando menos.
En definitiva, el solo hecho de usar de los servicios calificados del LAB daba auténtico sentido a aquello del “placer de volar”.
Con precisión no sabemos cuánto tiempo mantuvo el Lloyd Aéreo Boliviano esa buena imagen que de manera legítima le aseguró preferencias insobornables. Pero sin duda fueron muchos años, durante los cuales nos acostumbramos a brotar pecho cada vez que el tema tenía que ver con la aerotransportación.
¿Cómo y porqué empezó el deterioro de la empresa bandera? ¿Cómo lo que era un orgullo nacional acusó rasgos manifiestos de ruina? ¿Cómo pudo llegar el sólido y maravillosamente estructurado Lloyd Aéreo Boliviano a la situación de deterioro casi absoluto en que actualmente se debate y al parecer sin remedio?
No obstante lo compleja que aparenta ser la situación de la empresa, por lo que ha trascendido no es del todo difícil colegir de qué males incurables se contaminó el ente. Lo del cuantioso e inabarcable endeudamiento por sí solo grita lo que concierne a una festinatoria administración, de la que sin duda hay responsables de carne y hueso que tal vez estén aún paseando impunemente nuestras calles, en tanto otros disfrutan de las delicias de la vida regalada en playas extranjeras. Y la actual debiera ser la hora de rendición de cuentas y de verificación de responsabilidades y culpas.
El proceso de descomposición penosa de nuestro orgullo nacional, el LAB, pasó por un período de preparación que se trató de ocultar vía chantaje. Medios de comunicación, en base a indicios sugerentes, ensayaron pinchazos que apuntaban a ciertas medidas administrativas, a ciertas políticas que se imprimían a la empresa. El chantaje no tardó en hacerse sentir, primero negando a los medios cualquier tipo de información interna. Luego, suspendiéndoles sus avisos y notas publicitarias e incluso, de modo ridículo, prohibiendo la compra del periódico para los pasajeros, es decir, del periódico que se había atrevido a apuntar con el dedo no pocas dudas y no pocas fallas.
Parece imposible que exista una forma de salvación para la línea aérea bandera de nuestro país. Parece imposible, incluso, garantizarle una muerte en paz y con la pizca de gloria que tal vez le queda. No deja de ser doloroso el final.



Best seller boliviano
Oso Molino * ®® Sonría ‘Plis’
Catorce mil libros vendidos en cuatro horas. ¡Gran cosa! Lo hizo Gabriel García Márquez en Colombia con su super betseller “Cien Años de Soledad”, un libro apasionante que si no lo leyó, leálo y si lo leyó vuelva a leerlo.
En Bolivia batimos ese récord. Cada día una cola de miles y miles de personas aguardan su turno para comprarse un librito muy pequeño pero apasionante y valioso.
Cien Años tiene 650 páginas, costará no más de 150 bolivianos. En cambio nuestro libro no tiene más de 20 páginas cuenta casi 600 bolivianos y la gente se mata por tener uno. Inclusive hay chutos y al contrario de lo que ocurre con los libros piratas que son más baratos, estos dizque pueden a llegar a costar 500 dólares.
Se llama “Pasaporte”. Es simple, conciso. Es el librillo más vendido en Bolivia. Tiene poca lectura. Es de esa literatura interactiva en la cual usted pone su nombre, sus datos personales. Inclusive su foto y su huella dactilar. Sirve para hacer volar las ilusiones de mucha gente que se va a otros lugares. Es un libro de sueños que termina las más de las veces en frustraciones. Es el librito en el cual, usted escribe su propia historia.
Es una historia muy triste que está en esas páginas con sellos o páginas en blanco. En él se cuenta de cómo se disgregan las familias para que las historias inconclusas en nuestro medio terminen al otro lado del mar.
Está hecho con lágrimas a cambio de euros, a cambio de renunciar al amor de hijos, parejas, padres, madres y amigos.
La historia empieza con una ilusión que cubra la frustración de no encontrar trabajo en Bolivia. Luego la ilusión en amargura. Es el momento de la partida. Un suspiro en el avión porque mañana será otro día. Europa espera a nuestro protagonista. No hay brazos abiertos de bienvenida, sino policías para esposarlos y estrellar sus esperanzas contra la pared. Son sueños que se pagan con dólares prestados.
Otros logran superar el cerco y les va bien. Ganan dinero, pero pierden su pareja o logran absorber a su familia y todos viven como perdices, comiendo felices. O al revés, pero es un buen final.
Ojalá todos terminen bien. Entretanto estoy buscando un albañil para que me arregle el techo de mi casa con goteras y un plomero que arregle los grifos de la pila con goteras y no hay. El único que queda es mi médico. El sí me atiende mi gota que hace palpitar el dedo gordo de mi pie, cuando la cerveza helada y traicionera se introduce sin ser invitada entre mi pecho y mi espalda, para soñar con España, la que era madre patria y ahora resulta una madrastra para muchos y olé.

* Sociólogo, experto en éxodos masivos. Tiene en imprenta el libro “Moros, Collas, Cambas y Cristianos”. Asimismo la tesis La Venganza contra Pizarro y el CD de Pasodoble, te Quiero.

 




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