Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 23, marzo de 2007
 

En obsequio de la verdad



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La prensa nacional, insospechadamente libre, es fiel depositaria de la fe pública. Lo que la prensa nacional registra cotidianamente en sus columnas, viene a ser una especie de palabra bíblica que se da por cierta y que pocos, pero muy pocos, aducen buenas, justas razones para contradecir.
No tratamos de sustentar aquí ni en parte alguna que todo lo que registra la prensa nacional es el extracto de la verdad, el fiel de la balanza, el infalible hito orientador, el SOS oportuno frente al peligro ni el más eficaz instrumento para formarse, para empaparse de las realidades terrenas ni para entretenerse en las forzosas horas de ocio. Errores, seguramente por aquello de que errar es de humanos, los tiene la prensa, pero diríamos, -sin que sea riesgoso afirmarlo-, que más corresponden a inevitables casualidades que a ánimos  o intenciones prevenidas y maliciosas.
Nuestra prensa es madura, experimentada, fogueada durante más de medio siglo, la que más y la que menos, en las trincheras siempre exigentes de la opinión pública. En esta su ya larga trayectoria ha tenido que vérselas con  todos los fenómenos sociales, políticos, económicos y de la más diversa índole que se han dado en el siempre erizado ambiente del país. Y porque tantas veces se vio obligada, sin renunciar a sus principios, sin traficar con sus ideas, a bogar en medio de corrientes encontradas, se la apuntó, no una vez sino varias, como comprometida con grupos o sectores de militancia partidaria abierta o disimulada o de medias tintas.
Siempre supo la prensa nacional salir indemne de tales trances armados con la finalidad de cobrarle supuestos agravios, presuntas enemistades. Dio la cara con todas sus reservas morales a la vista y bastó para que los remezones a que se la sometió pasaran sin dejar huella alguna.
No se puede negar, pues sería apañar hechos condenables, que en nuestra prensa nacional, seguramente como en la de cualquier otro país, tuvieron presencia nefastos personajes que trataron de servirse de ella y hasta lo lograron en alguna medida, para desfogar resentimientos, amarguras, frustraciones, pasiones malsanas en fin, sin omitir a la casta de los demagogos que se dan muy bien en los senderos del ir y venir de los pueblos. Pero tales personajes nefastos fueron de corta vida. Como aparecieron, así se borraron y del cieno que a manos llenas echaron hacia arriba, casi todo les cayó encima a ellos mismos para asifixiarlos o dejarlos fuera de combate.
Los que tenemos echados a la espalda cincuenta o más años de actividad dentro de los marcos de la prensa nacional hemos sabido de rigores de toda índole, hemos tenido que vernos las caras con personajes oprobiosos a la luz de la historia y de la convivencia civilizada y pacífica. No sólo amenazas sino a la vez medidas de hecho ensombrecieron nuestro accionar de comunicadores y orientadores de la opinión pública. El haber llegado hasta aquí superando viejos y penosos calvarios sólo fue posible por habernos empeñado en cultivar la única servidumbre que no mancha: la de la verdad.


“Hombre cobarde...”
Sonría “Plis” ®® Oso Molino
Uno de los niños bien de la política nacional, propone una alianza anti Evo,  para las posibles, pero remotas nuevas elecciones presidenciales.
La chacota en esas arenas es de lo más variada. Empieza con un anuncio de nuevas elecciones por parte de un Evo triunfalista pero hecho el ceniciento y cuando esperábamos que todos digan: “oiga, no jorobe, siga gobernando, pero hágalo entre todos y para todos, lo primero que aparecieron fueron nombres de futuros presidenciables.
Tenemos una vocación presidencialista a nivel de plaga. Es cuestión de ver la historia. Tenemos más presidentes que ningún otro país que tenga  200 juveniles años de vida republicana.
En las últimas elecciones, Evo sopapeó a la clase media, porque sus líderes, todos presidenciables, pese a que se daban cuenta de lo que se nos venía hicieron sus trincheras, para obviamente defender sus chaquitos y tricaron feamente.
Hoy, se requiere aglutinar fuerzas. “Todos contra Evo”, esa es una premisa para que la oposición sea verdaderamente oposición pero ¿y quiénes serían los candidatos?
La respuesta ya la sabemos: ¡Yo! Eso nos dirá cada jefe de sus tienduchas políticas, porque el delirio de grandeza está antes que el servicio al país.
Es como decir “Me caso contigo para que sea feliz aunque yo no”, aunque el ejemplo no es muy convincente, pero entienden, no?
¿Otra vez Tuto? ¿Otra vez Samuel? Los dos juntos? Medio que no alcanza. A lo mejor con alguien del MNR, yapadito con el alcalde de Potosí y algún dirigente del Strongest que cumple 100 años, descartando a los del Oriente que son otra macana.
Se requiere una oposición fuerte y si la unidad hace la fuerza, eso está en veremos. Todas esas fuerzas que requieren unirse tienen que hacerlo en torno a un líder  de la oposición y ese no se fabrica de un día para otro. El único líder de la oposición con fuerza es el propio Evo, porque él se está preparando un golpe para tumbarse de la silla presidencial para subirse a un trono con mayor fuerza. Es el único presidente en Bolivia que quiere elecciones, cosa que la oposición no lo pediría, así Hugo Chávez sea nombrado director técnico de la selección boliviana o presidente de YPFB.

* Politólogo, autor de la tesis ”Hombre cobarde, no sale del Palacio o no entra, aunque tenga dinero” que es como no tener novia por miedo a no declararse, aunque el ejemplo no se ajusta a los hechos, pero ustedes entienden, no?

 




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