Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 25, febrero de 2007
 
 

 

Necesidad de una diagnosis medioambiental



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Ahora que el fenómeno El Niño azota también a Bolivia, en proyección repetitiva, no sólo respecto a 2007, sino también a los años siguientes, según autorizados pronósticos, se hace más importante que nunca un diagnóstico integral de la cuestión medioambiental en el país.
Tenemos que saber en forma exacta y detallada qué circunstancias o factores específicos, a escala regional y nacional, están contribuyendo a que entre nosotros el fenómeno citado provoque estragos mayores a su propio potencial depredador.  Aquéllos conforman ya un inventario que no puede causar sino intenso malestar y particular preocupación.  No se trata sólo de las casi 80 mil familias que en diferentes regiones perdieron casi todo a raíz de las riadas e inundaciones provocadas por las lluvias.  Tampoco del intenso rebrote de males epidémicos a que dan lugar los anegamientos. En el registro de pérdidas de vidas humanas y de los padecimientos de millares de personas forzadas a dejar sus casas y vivir bajo carpas, con subsistencia diaria dependiendo de la asistencia humanitaria,  figuran también las millonarias pérdidas económicas del sector agropecuario que surte al mercado interno y al externo, a raíz de los derrumbes que bloquearon el flujo vehicular en las dos vías que vinculan a Santa Cruz con el occidente y las costas del Pacífico, vía Cochabamba.
El citado diagnóstico es indispensable para saber dónde colocar el acento principal en la tarea de prevención, a fin de que El Niño no siga causando estragos en la dimensión que hoy padecemos.  El caso de Santa Cruz resulta particularmente ilustrativo sobre el asunto.  Cualquier tarea en aquel sentido inviste valor modélico para las demás regiones.   En las cuencas altas y bajas de los ríos Piraí y Grande, básicamente, se hallan las claves del asunto.  Cualquier levantamiento satelital nos acreditaría enseguida que las riberas de ambos cursos fluviales han sido ya inescrupulosamente deforestadas.  Perdieron la cobertura arbórea que sirve de muro de contención al rebalse de las aguas.  Y éstas, ahora, inundan no sólo poblaciones asentadas en sus orillas, sino también extensos sembradíos, malogrando los cultivos.
¿Quiénes los responsables de que ocurra lo anteriormente citado?  Es lo que debe constar en la diagnosis, a fin de hacer con ellos cuanto sea necesario para evitar que sigan deforestando en forma incontrolada.
Tanto en la vieja como en la nueva carretera a Cochabamba hay tramos críticos que con Niño y sin Niño igual sufren derrumbes en cada estación lluviosa. Al parecer, pasan por laderas de terreno tectónico, con mucha tendencia a los deslizamientos, tramos que no debieron ser tomados en cuenta en el trazado respectivo, pues simplemente se deshacen bajo una lluvia más o menos fuerte. Esto debe ser algo que figure en la diagnosis, con las respectivas alternativas de desvío de la ruta por partes más seguras.
Diagnosis como referencia obligada para un plan nacional de prevención de desastres naturales que debe empezar a ser concebido y después ejecutado a fin de dejar atrás las causas de tipo infraestructural que en Bolivia ayudan a El Niño a causar estragos superiores a su fuerza devastadora.
Es tiempo ya que dejemos de enfrentar al fenómeno con mera mentalidad de emergencia. No basta con ayudar con medicamentos y vituallas a los damnificados.  Lo realmente importante es hacer cuanto se debe para evitarles que en el futuro vuelvan a sufrir lo que hoy padecen.


Acción de la coca según un estudio peruano
Dominicus

La Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública (vol.3, no.4, p.317-328. ISSN 1726-4634, autor Francisco Risemberg), se refiere a la “Acción de la coca y de la cocaína en sujetos habituados”. Sus conclusiones son de interés, sobre todo ahora que tenemos un gobierno de cocaleros y por tanto, desde el Presidente de la República, pasando por el Gabinete y la Asamblea Constituyente, Parlamento, etc., están –casi todos- dedicados al “coqueo” y a promover sus presuntas virtudes. Veamos en síntesis algunas partes pertinentes del estudio; que cada cual saque sus propias conclusiones.
La cantidad ingerida de coca: 80 a 100 gramos en un período de 3 horas. La riqueza en cocaína de las hojas fluctuaba entre 0.6 y 0.7 grs. Se hicieron observaciones sobre modificaciones en pulso, presión arterial, temperatura, respiración, pupilas, etc., para verificar el estado del sistema nervioso. En todos los casos, se originó por acción de la coca hiperactividad funcional que sobrepasaba promedios fisiológicos.
 Los sujetos examinados, antes de coquear se mostraban introvertidos. A medida que coqueaban la actitud iba cambiando; hablaban con más soltura y dispuestos a contar las sensaciones que les iba produciendo la coca: alegres y contentos, sin sueño, con deseos de estar en movimiento. Es una fase de extroversión y euforia. Es parecido este estado al de algunos cocainómanos a 5 ó 10 minutos después del inicio: sienten que se van poniendo alertas y en tensión nerviosa, como esperando algo agradable. Desaparecen sueño, cansancio y hambre. Les confiere una gran resistencia para ingerir alcohol sin sentir sus efectos.
El coquero, conforme se va “armando”, siente deseos de soledad y se encierra en sí mismo; sólo se dedica a masticar y escoger la coca. Su actitud y aspecto exterior son de hosquedad y mutismo. Sin embargo, dicen que en ese momento su imaginación “vuela”. Cuando están en ese estado, dicen que si están dedicados a un trabajo lo hacen maquinalmente, casi sin darse cuenta de su actividad. Pueden trabajar así horas, pues ellos, “no están allí”, para usar una expresión literal de uno de los sujetos estudiados. Como efecto del coqueo, hay introversión y manifestaciones de autismo. Cuatro mgr. x Kgr. de peso de cocaína producen en un sujeto habituado a la coca, aproximadamente las mismas reacciones fisiológicas que su ración habitual de hojas de coca.
¿Qué tal? Juzgue usted lector este sumario del informe transcrito. En lo personal, opino que lo expresado no parece recomendar el consumo de coca en vez de leche en las escuelas públicas, como desde el gobierno se dijo en su oportunidad… Tampoco, ciertamente, para nadie que cuide su salud.

 




 
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