La Asamblea Constituyente empezará a redactar una nueva
Carta Magna el próximo lunes en medio de dudas sobre su
capacidad para terminarla, ya que consumió en su reglamento
de debates siete de los doce meses que tiene para deliberar.
Superado el Carnaval, los asambleístas están convocados para
entrar finalmente en materia constitucional, después de que
el presidente Evo Morales aceptara que los artículos de la
nueva ley básica deben aprobarse por dos tercios de los
votos.
Desde el 6 de agosto pasado, Morales intentó que los
artículos se aprobasen con sólo la mitad más uno de los
votos, obviando los dos tercios prescritos en la
Constitución actual y en la ley de convocatoria de la
Asamblea que él mismo promulgó un hace un año.
El MAS alcanzó el 50,7 por ciento de los votos en las
elecciones de julio de 2006, con lo que conquistó 137 de los
255 escaños de la Asamblea, y con varios grupos aliados suma
152, pero para los dos tercios requiere 170.
La oposición acusó a Morales de querer imponer el proyecto
del medio país que representa, el de un MAS nacionalista,
indigenista y de izquierda radical, ignorando las opiniones
de la otra media Bolivia.
El vicepresidente Álvaro García Linera lo resumió así:
"Nuestro temor era que se impusieran las fuerzas que no
quieren la Asamblea y quieren que fracase.
Por su parte, la oposición democrática temía que el MAS
avasallara la Asamblea y no tomáramos en cuenta a las
minorías. Dos temores legítimos".
Pero cuando la Asamblea parecía abocada al fracaso, el 14 de
este mes el MAS y la oposición parieron un acuerdo para que
los artículos de la Constitución se aprueben por dos
tercios, con una salvedad: los asuntos sobre los que no haya
consenso serán sometidos a referendo popular.
Esa solución salomónica, sin embargo, no está detallada en
el acuerdo. Tiene vacíos constitucionales, legales,
políticos y de ejecución en la práctica. Y puede originar
más trifulcas en los próximos meses.
Pero la mesa directiva de la Asamblea parece dispuesta a
pisar el acelerador y borrar la imagen de ineficacia que se
granjeó el foro desde agosto.
La presidenta de la Constituyente, Silvia Lazarte, advirtió
que las sesiones se reanudarán este lunes, que todos sus
colegas deben estar presentes, "como soldados", y que la
semana previa fue para trabajar "y no para estar todos los
días de Carnaval".
También anunció que las comisiones encargadas de los
diferentes capítulos constitucionales los redactarán durante
lo que queda de febrero, marzo y abril.
Luego, la plenaria de la Asamblea tendrá del 1 de mayo al 15
de junio para votar los artículos.
Como a la última sesión, ya en medio del estruendo del
Carnaval, sólo acudieron 140 de los 255 asambleístas,
Lazarte empezó a aplicar el reñido reglamento: se descuentan
350 bolivianos (43 dólares) por cada falta no justificada.
Una Comisión de Concertación, a la que irán los artículos
que no tengan dos tercios en la plenaria, tendrá 17 días
hábiles para resolverlos, entre junio y julio.
Al final la nueva carta magna deberá ser aprobada antes del
25 de julio, su entrega oficial se espera entre el 26 de
julio y el 6 de agosto y el pueblo debe ratificarlo en
referendo.
Se ignora si la consulta popular acordada el pasado día 14
para resolver los disensos será antes o en la misma fecha
que el referendo final.
EFE