Un pollo fue detenido varias
horas el miércoles en una comisaría de la provincia
argentina de Formosa (norte) después de que una mujer lo
denunciara por haber roto una máscara de cerámica aymara,
informó a la prensa la damnificada y una portavoz policial.
La denunciante, que se
identificó como Liliana Ríos, explicó que la máscara había
sido elaborada por indígenas aymaras y comprado en nuestro
país, exactamente en Santa Cruz, y advirtió que seguirá el
caso hasta las últimas consecuencias en los estrados
judiciales.
"Quiero que me devuelvan la
máscara de barro cocido que traje de Bolivia y está
realizada artesanalmente por aborígenes aymara" expresó
explicando que "es un objeto que tiene para mí un gran valor
sentimental y cultural".
"No pararé hasta que el
dueño del animal me devuelva una igual", insistió.
Ríos relató que el pollo en
cuestión -un ejemplar joven de plumas negras que miraba las
cámaras de televisión abrumado- se había escapado del
gallinero de su vecino y voló al fondo de su casa, donde
ella lo encontró, después de que rompiera la famosa
mascarilla.
El comisario Cirilo
Bobadilla, portavoz policial, confirmó la noticia y señaló
que "el personal de la seccional se vio sorprendido por la
presencia de la mujer con un pequeño pollo en una bolsa,
tras lo cual, ante la insistencia de la denunciante, lo
retuvieron hasta que el propietario pasó a retirarlo".
El plumífero fue alojado "en
el patio de la sede policial e ingresó en una celda", según
el uniformado. Los vecinos de Ríos han relacionado el hecho
con una vieja rencilla que la mujer mantiene con Ramón
Garicohe, vecino y dueño del pollo.
"No lo podía creer,
tanto escándalo porque un pollo se escapó de mi patio y se
metió en el de la vecina", dijo Garicoche a la prensa y
apuntó que "los detenidos que compartían la celda con el
pollito de mi hija me dijeron que nunca vieron algo así".
AFP