No son suficientes aún los detalles de las negociaciones que el presidente Evo Morales y su equipo han culminado recientemente, al parecer, en el vecino Brasil, sobre venta de nuestro gas de petróleo para uso del poderoso país de al lado.
Pero, aunque se hace preciso aguardar las confirmaciones, los comunicados a niveles oficiales, tanto de Bolivia como de Brasil, por los elementos que ya han trascendido hasta el dominio público, se puede pensar, sin temor a pecar por exceso de optimismo, que la negociación ha sido buena, que va a ser beneficiosa para los intereses de Bolivia, que va a contribuir, entre tantas otras cosas, a robustecer las normalmente exhaustas arcas nacionales y en estas épocas que de suyo, son harto difíciles.
Siempre de acuerdo con las primeras informaciones de que se ha tomado conocimiento en nuestro país, el precio a que normalmente se vendía el gas de petróleo a los vecinos brasileños ha sido reajustado en algo más que un doscientos por ciento. El reajuste, de haberse dado en la magnitud apuntada, significará para el país un ingreso de más de cuarenta millones de dólares que, aunque no podremos decir que nos alcanzarán para salir de todas nuestras apreturas económicas, nos ayudarán, esto es indudable, a respirar con un poco más de tranquilidad y con mayores esperanzas en el porvenir.
Por carecer de la información suficiente, no podemos sostener que es la primera vez que nuestro país, en la negociación de precios, o más propiamente dicho, de reajuste de precios de sus productos que expende en los próximos o lejanos mercados internacionales, consigue tan significativas ventajas. Y este éxito en negocio tan complejo y difícil y en momentos en que los compradores defienden hasta el último centavo, es doblemente aleccionador porque, con intenciones diversas, y cada cual tratando de llevar el agua a su propio molino, observadores no muy ecuánimes tenían prácticamente desahuciada la tratativa. Se apoyaban los observadores aludidos incluso en una supuesta erosión en las relaciones Lula – Evo.
Pero no hay que dispararse con los aperos en las verijas. Tal vez no ha sonado todavía la hora de cantar victoria ni de batir palmas. A esperar, entonces, las confirmaciones oficiales, la exposición de los documentos que vienen al caso, la palabra autorizada de los protagonistas de las negociaciones, tanto del lado de nuestro país como del de Brasil.
Quizás porque a nuestros negociadores siempre les faltó peso específico o tal vez porque de patriotismo sólo conocían los forros, rara vez o quizás nunca, culminaron con ventajas reales para Bolivia y los bolivianos, las negociaciones que atingían a nuestros intereses. La parte del león siempre se llevaron los otros. Para nosotros estaba reservada la del ratón. Ojalá esté empezando a cambiar nuestra suerte.
Vacuna contra la violencia
Oso Molino * ®® Sonría ‘Plis’
Washington DC. Ha causado beneplácito general en esta capital la vacunación masiva que tuvo lugar en Ascensión, pequeña población en el departamento de Santa Cruz (Bolivia).
Científicos, políticos, miembros de amnistía internacional, ‘The wifes machuqueits’ (esposas agredidas) y otras instituciones han aplaudido la medida.
Consideran que la violencia es una lacra que debe desaparecer de la humanidad, y si proporcionamos una cucharada de miel a las personas, la vida podrá ser más dulce; los americanos están dispuestos a invertir millones de dólares en miel para producir y dotar de esta vacuna a sus pobladores, que son demasiados jodidos, sicópatas, sanguinarios y violentos, empezando por su Presidente.
Se estima que para que la violencia en este país, que se limpia un promedio de 575 árabes por día, los volúmenes de miel serán muy elevados.
Para empezar, a don ‘Jorgito’ W. Bush le darán miel, cuatro cucharadas por la boca diariamente y supositorios de miel. En síntesis, se proporcionarán 250 millones de cucharadas diarias de miel per cápita y el doble ‘per culito’.
Intelectuales de esta ciudad, pese al frío, mantienen la mente muy clara y han tenido palabras de apoyo para Robert Schock, alcalde de Ascensión en Santa Cruz, sugiriendo que en vez de Evo sea él el nominado por Bolivia para el premio Nobel de la Paz, porque el otro sólo confronta y divide.
Ojalá que la miel surta sus efectos, porque hay cualquier cantidad de ‘pollerudos’ que sacan la mugre a sus mujeres. La violencia familiar maltrata a las mujeres, que prohíben a sus maridos salir solos en estos días de Carnaval, aunque no faltan las negras infieles que hacen lo mismo.
Si la miel fuera un remedio, las abejas serían todas reinas. Se imaginan; ¿un mundo sin violencia? “Con esos ejemplos cagamos pilas”, dijo un general del Pentágono, que es el presidente de la fábrica de armas más grande del mundo. Piensa terminar con las abejas o hacer un hueco que borre del mapa de la civilización a Ascensión, pero como su nombre lo indica, el gesto de la no violencia ascenderá victorioso por todo el orbe, por los siglos de los siglos. Amén.
* Como todo Oso, es especialista en mieles tanto de abejas como de las otras. Amante de La Paz. También de Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Tarija y demás departamentos.
* osomier@hotmail.com