El papa Benedicto XVI expresó hoy al presidente surcoreano,
Roh Moo-hyun, su preocupación ante el peligro de la carrera
nuclear en la región y pidió que se eviten aquellas
iniciativas que puedan poner en peligro las negociaciones
entre el Sur y el Norte.
"Urge que la política se esfuerce para resolver las tensas
relaciones presentes de manera pacífica y que se evite
cualquier gesto o iniciativa que podría poner en peligro las
negociaciones", afirmó el Papa durante la audiencia al
presidente surcoreano.
Asimismo, Benedicto XVI instó a que "se asegure la ayuda
humanitaria a la parte más vulnerable de la población
norcoreana".
Benedicto XVI dijo a Roh Moo-hyun que reza por la "la paz y
la estabilidad en la península coreana y en todas partes de
la región" y recordó que "durante más de cincuenta años, los
coreanos han sufrido las consecuencias de la división".
El Papa dijo que han sido destrozadas familias y separados
parientes, y deseó que se llegue pronto "a una solución
rápida de este problema, que impide que los coreanos se
puedan comunicar entre ellos".
El Pontífice también alabó el "notable crecimiento
económico" de Corea del Sur pero señaló que "no todos los
ciudadanos son aún capaces de beneficiarse totalmente de
este aumento de la
prosperidad".
Roh Moo-hyun y Benedicto XVI, que se reunieron durante unos
25 minutos, hablaron de las cordiales relaciones entre el
Vaticano y Corea del Sur y la cooperación que existe entre
la Iglesia Católica y los instituciones públicas.
También afrontaron el tema de la evolución del proceso de
reconciliación de la península coreana, y la necesidad del
respeto y promoción de los derechos humanos en esta región,
informó en un comunicado la oficina de prensa del Vaticano.
EFE