Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 4, febrero de 2007
 
 

 

Promover el desarrollo cruceño



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Santa Cruz, en lo que respecta a desarrollo agropecuario, bajo el actual Gobierno, se halla virtualmente a la deriva. No se conocen planes específicamente dirigidos a promover el crecimiento de los sectores que conforman rubro tan crucial de la economía cruceña.
Todos conocemos la estructura de la agropecuaria cruceña. Tenemos, en primer lugar, al sector empresarial que produce tanto para el mercado interno como para el internacional. Su aporte al Producto Interno Bruto iba en ascenso. Y también se incrementaba su cuota parte en los ingresos nacionales por concepto de exportaciones.
Más abajo se hallan los productores medios, tanto en agricultura como en pecuaria. Algunos, como los de los valles cruceños, satisfacen la demanda regional de productos agrícolas y frutícolas.
En la base están los agricultores y pecuarios, cuya siembra, cosecha y cría de ganado sólo les rinde para la subsistencia diaria. Se ubican en esta latitud varios pueblos indígenas a la espera de un adecuado régimen de tenencia de la tierra y de asistencia técnica y financiera.
Más fue político que programático el talante gubernamental frente a los citados sectores. A la agropecuaria, en vez de alentarla con medidas concretas, más bien la hizo vivir en ascuas, con anuncios de reversión de tierras que no se ajustan a esquema alguno de productividad. Sólo reparto de tierras a favor de campesinos, preferentemente de origen occidental, en busca de esa misma adhesión política que buscó el MNR con su reforma agraria de 1953, causante del minifundio que hoy padecen los pobres aimaras del altiplano. Tampoco hay planes de expansión en favor de los productores medios del valle, cuyos esfuerzos por hacerse de más mercado, no sólo en el país, sino también en el exterior, se ponen de manifiesto en una serie de iniciativas.
Consideramos que ha llegado la hora de que el Gobierno, en Santa Cruz, haga economía y no política enfilada al sometimiento del sistema institucional público y privado de la región. Tiene todo un ministerio para eso con gente que, se supone, sabe del asunto.
No se logrará nada en el frente referido si el Gobierno, con carácter previo, respecto a la región, cambia su talante de belicismo y confrontación, por uno de paz, conciliación y concertación. Un delegado presidencial más perjudica que ayuda para aquello. Además, es un cargo absolutamente innecesario. El Gobierno central puede coordinar acciones e iniciativas que favorezcan a la región, a través del Ministerio de la Presidencia, creado justamente para ello. Puede hacer lo propio con las demás secretarías de Estado en lo que hace a temas que caen bajo sus respectivos ámbitos jurisdiccionales.


¿Y dónde se fueron los comunistas?
Por Dominicus

Cuando se derrumbó la Unión Soviética en 1991, el comunismo pasó a estar “out”. Nadie, salvo los recalcitrantes (y por eso más convencidos), volvió a llamarse comunista. Exceptuando los casos especiales de Cuba, China, Corea del Norte y Vietnam, misteriosamente en el resto del mundo desaparecieron todos los comunistas, algo difícil en verdad, pues eran “hartos”, como se dice acá.
Muchos se disfrazaron de “socialistas” o “modernistas” y siguieron gobernando los restos de la ex URSS en Rusia y los 15 países que la configuraban anteriormente. Otros se incrustaron en varias organizaciones.
La mayoría de los activistas comunistas se insertó calladamente en los movimientos indigenistas, ecológicos y de derechos humanos. Asimismo, en la miríada de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que proliferaron en la última década del siglo XX y no cesan de crecer en este siglo XXI.
Legítimas como son las necesidades ecológicas, es una pena que sus activistas hayan llegado en ocasiones hasta el casi fanatismo; ello restringe la posibilidad concreta de lograr un desarrollo sostenible y de mantener ecosistemas biodiversos en consonancia con las necesidades humanas.
Algo similar sucede con los movimientos indigenistas. De una necesidad concreta de reivindicar culturas, salvarlas del desastre y otorgarles sus plenos derechos, se ha llegado a otros extremos por todos conocidos y esto, nuevamente, en función de la ideologización ‘comunistoide’ inculcada hasta el límite de un verdadero “lavado de cerebro”. Una lástima, ya que con ello muchos indígenas terminarán perdiendo y los auténticos “sin tierra”, ídem.
El tema de los derechos humanos nadie lo discute y es esencial, pero sesgarlo de forma tal que las protestas surjan solamente cuando una de las partes (la izquierda) es involucrada, le hace perder su contenido filosófico y la solvencia necesaria. Sin embargo, es lo que acontece a veces, al estar algunas de estas organizaciones también en manos de ex comunistas.
Los comunistas no se extinguieron, siguen “vivitos y coleando”, muy activos y con cada vez más respaldo por parte de ONG que sirven a sus propósitos, ya sea ingenuamente, sin quererlo o con claras estrategias. Es más, si se hiciera una auditoría de estas organizaciones acerca del origen de sus fondos, probablemente nos encontraríamos con muchas sorpresas acerca de sus fuentes de financiamiento. Hasta el próximo domingo.

 




 
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