Institucionalizar los cargos
de YPFB
Tras la firma de los contratos con las transnacionales que operan en Bolivia,
empezó la divulgación de datos sobre los millonarios recursos que provenientes
del respectivo incremento del régimen impositivo irían a fortalecer YPFB. Nos
imaginamos el furioso reflejo peguista que despertará en la militancia del MAS
la imagen de una entidad estatal en trance de resucitar nada menos que forrada
en plata. Seguro que la entidad fiscal del petróleo y el gas se convertirá ahora
en el blanco principal de las acciones programadas por ciertos sectores masistas
para controlar los cargos en ministerios, Aduanas, Servicio de Impuestos
Internos, Comibol, Servicio de Caminos, etc. etc.
No estamos inventando nada. Nos remitimos a declaraciones públicas de varios
dirigentes medios del MAS y a los acuerdos arribados en la línea mencionada en
varias de sus reuniones. Nos basamos también en hechos más contundentes todavía,
como las acciones de asedio y vigilancia de avanzadillas del oficialismo en
diferentes sectores de la administración pública. Objetivo: impedir que gente
ajena al MAS sea beneficiada con nombramientos burocráticos.
Es posible que la citada contingencia preocupe al propio presidente Evo Morales
y a su entorno íntimo. Seguro que están conscientes de que sin gestión idónea en
lo gerencial, técnico, administrativo y operativo, la nueva YPFB no garantizará
los resultados que de ella espera el país. Idoneidad, en el caso, equivale a
conocimiento y experiencia, avalada por la respectiva formación académica, en
los diferentes eslabones de la cadena de producción hidrocarburífera. A estos
requisitos deben agregarse los relativos a honestidad y transparencia. Esta
última, conforme a una normativa doméstica de control y fiscalización que a la
entidad virtualmente coloque en vitrina pública a fin de que cualquiera sepa lo
que ella hace y la forma en que maneja los recursos económicos.
En consecuencia, es necesario señalar la urgente necesidad de un régimen de
concurso de méritos e inclusive de exámenes de competencia para los cargos de
niveles medios, técnicos y administrativos de YPFB. Que a la entidad fiscal del
petróleo vaya gente entendida en la materia, que sepa de su oficio y garantice
un buen trabajo. No debe interesar para nada su filiación política. Carece de
relevancia que sea del MAS o de cualquier otro partido o que no lleve insignia
alguna de pertenencia político-partidaria en la solapa, que sería lo más
deseable. Lo importante es que la planta gerencial, técnica, administrativa y
operativa de YPFB, en todos sus niveles, haga un buen trabajo.
Institucionalizar YPFB y convertirla en entidad a cubierto del burocratismo
político-partidario, es el deber del momento. Ambas cosas constituyen, además,
un presupuesto básico para que la corrupción no vuelva a campear en la entidad
fiscal del petróleo.
Perro que no muestra los dientes...
Por DOMINICUS
¿Alguna vez un perro les mostró los dientes? Estoy seguro de que sí, ya que a
casi todos nos ha pasado. Asimismo, coincidirán conmigo en que aunque el perro
sea pequeño, el acto de mostrar colmillos es intimidatorio, genera cierto temor
y descarga adrenalina. Ni hablar en caso de ser un perrazo, ya que el susto es
mayúsculo y si se produce la mordida –el altamente probable paso posterior a la
mostrada de dientes– las consecuencias serán dolorosas y hasta irreversibles si
el tarascón produjo heridas de consideración.
Resultado simple: cuando el can muestra dientes, mejor recular, mejor quedarse
en guardia y tomar previsiones. Es más, mejor hacerse amigo del perro y
metérselo al bolsillo, para que no nos moleste más cada vez que nos vea y más
bien nos reciba en paz.
Al lado del perro mostrador de dientes, no faltan esos canes hambrientos, pobres
y dignos de lástima que han perdido dignidad y por un mendrugo de pan o un
pedazo de carne hacen cualquier cosa. Viven husmeando por todos lados a ver si
consiguen algo y solamente mueven la cola en gesto perruno de humildad y
obsecuencia.
En una tercera categoría, no faltan los perros que aunque pueden morder y tienen
dignidad, son confiados y cuando se dan cuenta de su noble error, ya es
demasiado tarde. Se les acercan aprovechando su ingenuidad y en lugar de
caricias recibirán un fuerte palazo o hasta la muerte.
La verdad es que la mejor figura es la del perro mostrador de dientes; ése se
hace respetar y que el otro se atenga nomás a las consecuencias. Con el tiempo y
si las cosas salen bien, a lo mejor se establece una buena relación de mutua
lealtad entre el extraño que se acerca y el can que desconfía y tal vez los
colmillos no tengan que mostrarse más, como también ciertamente puede darse el
caso contrario y de la simple mostrada de dientes habrá que pasar a la
contundente mordida si el que se acerca es taimado o busca destruir al perro.
Resumiendo: mostrar los dientes y que siempre a uno lo respeten, es lo mejor.
Esta parábola es apta para los humanos, ya que el tema de la mostrada de dientes
trasciende su ámbito animal para pasar a ser una metáfora social. Que cada cual
la entienda a su manera, pero yo al menos, veo acá a muchos que hablan y hablan
pero nunca muestran los dientes cuando deben hacerlo y así pasan las cosas y así
pasarán, tal como en el caso del perro confiado que terminó aniquilado.
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