El presidente búlgaro, Georgy Parvanov, se convirtió
el domingo en el primer jefe de Estado de Bulgaria reelegido para un segundo
mandato desde la caída del comunismo en 1989 y liderará su país en su
entrada en la Unión Europea (UE), el 1 de enero de 2007.
El presidente saliente revalidó su cargo tras vencer el domingo, con el
73% de los votos, según los primeros resultados oficiales del comité
electoral central, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales
búlgaras al candidato ultranacionalista, Volen Siderov, que obtuvo el 26,5%
de los sufragios.
Parvanov, de 49 años, es un ex comunista reconvertido al europeísmo que
intenta hacer olvidar su tendencia política para ser considerado el
presidente de todos los búlgaros.
Así, aunque en el verano de 2005 participó activamente en la formación
del gobierno de coalición que dirigen los socialistas, el presidente desea
situarse por encima de partidos políticos y lanzó su candidatura a la
reelección como independiente.
Procedente de una familia modesta, este historiador de formación, de
aspecto joven, que habla con voz calmada y pausada, fue elegido en diciembre
de 1996 para dirigir el Partido Socialista de Bulgaria (PSB, ex comunista)
cuando la formación estaba entre la espada y la pared por haber sumido a
Bulgaria en una grave crisis económica.
Las manifestaciones y las huelgas diarias obligaron entonces a los ex
comunistas a convocar elecciones legislativas anticipadas en 1997.
Cuatro años más tarde se convertía en el sorprendente vencedor de las
elecciones presidenciales.
Por el contrario, en 2006 era el favorito indiscutible para la reelección
gracias al apoyo de los tres partidos que integran la coalición de gobierno:
los socialistas, los liberales y el Partido de la Minoría Turca (MDL).
Además, la consecución del objetivo nacional prioritario, la integración
de Bulgaria en la Unión Europea, favoreció ampliamente su campaña.
Así, en la primera vuelta, celebrada el 22 de octubre, consiguió el 64%
de los votos, frente al 21,5% de Siderov; por primera vez desde 1989, el
candidato de la derecha, Nedelcho Beronov, quedaba fuera de la segunda
vuelta.
Parvanov, acusado por los ultranacionalistas de atraerse los votos de los
búlgaros de origen turco, afirma que Bulgaria "necesita un patriotismo que
una, en lugar de dividir la nación".
Antes de la guerra en Irak en 2003, Parvanov tomó partido por Francia,
Alemania y Rusia, mientras el gobierno de centro derecha apoyaba a Estados
Unidos aprovechando que Bulgaria era miembro del Consejo de Seguridad de la
ONU en ese momento.
Con todo, aceptó el envío a Irak de un contingente búlgaro --hoy
retirado, salvo 154 soldados en misión humanitaria-- y, en tanto que
comandante supremo del ejército, recibió los féretros de los 10 militares
búlgaros caídos en ese país.
También justificó ante la opinión pública el acuerdo firmado este año con
Estados Unidos para establecer tres bases estadounidenses en el país.
Desde su llegada al poder, Parvanov ha contribuido a retomar las
relaciones con Rusia, gravemente deterioradas tras la caída del comunismo en
1989, aunque sostiene que la Unión Europea es "una prioridad".
Tolerante, este ex comunista cohabitó durante tres años y medio con un
primer ministro de centro derecha, el ex rey Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha,
que ganó las elecciones en 2001 tras volver del exilio.
Esta casado con una una historiadora, Zorka, y tiene dos hijos.
AFP