Con una polera que decía Negra y Criminal, Santiago Roncagliolo, último
premio Alfaguara, tomó el micrófono el día de clausura del Encuentro
Iberoamericano de Escritores, organizado por el Centro Simón I. Patiño, y habló
de su obra.
El peruano fue el narrador que más expectativas despertó. Originalmente debía
compartir el escenario con Íñigo Madrigal, escritor que no pudo llegar debido a
problemas de salud.
La conferencia Conociendo a nuestros autores extranjeros comenzó a las 11:00.
Roncagliolo hizo un repaso por su carrera, contó sus comienzos en las letras. La
suya fue una vida que bordeó distintos oficios -todos relacionados con la
escritura-, que van desde la creación de guiones para telenovelas hasta la
escritura de discursos políticos. El autor de Abril rojo habló de su exilio
elegido a España y de lo duro que fue entrar en el círculo de escritores
publicados en ese país. Remarcó que irse a España es una suerte de utopía
inaugurada por escritores como Vargas Llosa y Bryce Echenique. “Ellos sí
triunfaron, pero lo que se desconoce son a los 40.000 que no pudieron hacerlo”,
dijo .
Comentó la génesis de sus dos últimas novelas, Pudor (que está siendo llevada al
cine y donde Roncagliolo tiene una efímera aparición) y Abril rojo. Ahora
trabaja en un libro de crónicas periodísticas y en un musical.
En torno a la guerra de los blogs
Las ponencias del encuentro Blog, lenguaje y escenario cerraron por la tarde
de ayer con las conferencias de Giovanna Rivero (Preferencias de una lectora
nerd), Ramón Rocha Monroy (Venturas de un blogero cincuentón), Sebastián Molina
(Blogs: La posibilidad de comunicación sin periferia), la de Rubén Vargas, la de
Juan Carlos Ramiro Quiroga (La libertad del blog) y finalmente la de Santiago
Roncagliolo (Blog: vivir para contarla).
En el debate final, Gary Daher, que fue el moderador del encuentro, reconcilió
las discertaciones afirmando que hay dos tipos de miradas: las de lo que están
fuera y las que están dentro del mundo de los blogs, ya que en las ponencias
estos antagonismos fueron muy marcados.