Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 10, octubre de 2006
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La democracia madura lentamente Proceso. Hoy se cumplen 24 años de vida democrática en Bolivia. Se analizan los errores y aciertos
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Derecho. El voto es el mecanismo de participación más importante que tiene la democracia. Libertad para elegir
José Andrés Sánchez

Ya han pasado 24 años desde que Hernán Siles Zuazo asumió su presidencia tras el último gobierno de facto. En ese entonces Bolivia bailaba al ritmo de la nueva democracia y se abría una esperanza para un país que logró su libertad tras más de una década marcada por gobernantes militares. Luego llegaron los años de la hiperinflación y del 21060. Los ríos de sangre se secaron en los años 90 y se inició el controvertido proceso de capitalización. Finalmente los movimientos sociales alzaron su voz y se vivieron años de conflicto y muertes. Ahora Bolivia tiene como mandatario al primer presidente elegido con mayoría absoluta, Evo Morales, y vive una Asamblea Constituyente que se debate entre la transformación total o la reforma conservadora. ¿Qué hemos aprendido en estos 24 años?
Para el abogado Carlos Hugo Molina, la democracia “no es un regalo que cayó del cielo”, sino fruto del esfuerzo de generaciones que lucharon por obtenerla. “Siempre es mejor una mala democracia a una buena dictadura. Tantos años sin golpes de Estado es un hecho extraordinario para una generación como la mía”, afirma. Sin embargo, el ex prefecto aclara que este sistema es un proceso educativo que reúne a diferentes actores de la sociedad. En las actuaciones de sus componentes sociales radica el éxito de la democracia.
El Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, añadió que las autoridades que han dirigido al país actuaron irresponsablemente y eso causó que los ciudadanos se desencanten del poder. “Hubo corrupción y autoritarismo. La gente dejó de creer en la justicia. Ahí nace el desgobierno y la falta de participación. Ahora los problemas se resuelven por enfrentamiento y los ciudadanos somos conflicto-maníaco compulsivos. Hacemos lío de todo”, dijo el defensor, que asegura que gobernar en Bolivia es una misión casi imposible.
Una opinión similar es compartida por el analista José Antonio de Chazal, al referirse a la situación actual del sistema. Alarmado por el proceso de desgobierno, el abogado constitucionalista manifestó que el poder democrático ya no es manejado por los poderes (Ejecutivo, Judicial y Legislativo), sino que ha pasado a manos de grupos altamente movilizados y organizados. “El poder formal ya no existe desde que ciertos grupos entendieron que desde el bloqueo y la violencia podían conseguir sus objetivos”, afirmó. Pero De Chazal ve en la Asamblea Constituyente una de las vías por las que se puede lograr la concertación. “Si sigue una dinámica de desarrollo, será beneficiosa. Estamos en un punto de inflexión. El sistema puede fracturarse o podemos alcanzar la paz”, dijo.
Otros estudiosos opinan que a pesar de los conflictos constantes, el sistema democrático no corre riesgos. Por el contrario, esos conflictos demuestran que Bolivia es una nación en proceso de maduración democrática. Así lo afirmó Guido Riveros, presidente de la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria. “Estamos dentro de un proceso de aprendizaje, nunca tendremos la oportunidad de cruzarnos los brazos. Pese a las dificultades, se ha mantenido y soportado al sistema”, afirma. La misma opinión es compartida por el comunicador Rafael Archondo, cuando afirma que “nunca se llega a la madurez. Más bien, cabe destacar que el pueblo boliviano es uno de los más participativos de Latinoamérica”.
A pesar de los buenos comentarios, Bolivia es un país que presenta índices alarmantes de pobreza y uno de los ingresos per cápita más bajos del continente (menos de $us 1.000 anuales). Más del 80% de la población vive debajo de la línea de pobreza y alrededor del 20% es considerada analfabeta. Es un país que en su Constitución sólo asegura educación primaria y un salario mínimo de Bs 500.
Quizá el mayor problema, apuntado por los analistas, radica en la gestión de políticas económicas. Según explicó Molina, los gobiernos han avanzado en la inclusión social y la gestión de servicios, pero se han aplazado en el desarrollo de políticas económicas efectivas. “Si no hay oportunidades, la gente se va del país”, explicó.
A juicio de Guido Riveros, es responsabilidad de todos los sectores actuar con mayor responsabilidad para consolidar a Bolivia. “Empresarios, políticos, dirigentes, cívicos, todos tenemos la responsabilidad de disminuir la pobreza. Ésa debe ser nuestra agenda para el futuro”, dijo.
Tras 24 años de la democracia, Bolivia aún es motivo de análisis. Este país, con sus conflictos y contradicciones, es objeto de estudios por parte de cientistas políticos y sociólogos de todo el mundo.

El sistema se mantiene por el ímpetu civil

“A pesar de todos los errores que han causado los políticos, la sociedad civil boliviana responde al llamado de la democracia cuando ofrece su voto con responsabilidad y armonía”. Esa afirmación corresponde al abogado constitucionalista José Antonio de Chazal. Para el analista, es responsabilidad de los gobernantes, y sólo de ellos, atender las peticiones de la sociedad.
Según Carlos Hugo Molina, no es correcto diferenciar a la sociedad civil de la política, ya que ambas están formadas por ciudadanos. “No se puede esperar participación de los ciudadanos si los excluimos del proceso político. Es nuestra responsabilidad asumir que si el Estado se encuentra en crisis, es porque la sociedad en general también lo está”, dijo.
En criterio de Waldo Albarracín, Defensor del Pueblo, se ha logrado grandes avances en el trabajo de concienciación sobre los derechos de las personas, pero no se ha alcanzado que los ciudadanos ejerzan sus deberes. “Ahí nos hemos aplazado”, reflexiona. “Las instituciones abusan de sus derechos. Presionan al Gobierno para que les favorezca en desmedro de los otros. Los propios activistas hemos fallado”, añadió.
Sin embargo, De Chazal afirma que es común que, aunque hay tentación por cometer actos ilegales, los ciudadanos esperan mantener la paz y luchan, desde las urnas, por sostener y potenciar al sistema democrático.

 Los hitos de la democracia

  • Desde 1825, Bolivia ha tenido 65 presidentes.
  • Hernán Siles ganó las elecciones en 1980, pero el golpe de Estado de García Meza le impidió asumir el cargo. Una vez restaurada la democracia, juró como mandatario.
  • Desde 1982 en Bolivia se han posesionado a nueve presidentes democráticos:
    - Hernán Siles Zuazo
    (1982/1985)
    - Víctor Paz Estenssoro
    (1985/1989)
    - Jaime Paz Zamora
    (1989/1993)
    - Gonzalo Sánchez de
    Lozada (1993/1997)
    - Hugo Banzer
    (1997/2001)
    - Jorge Quiroga
    (2001/2002)
    - Gonzalo Sánchez de
    Lozada (2002/2003)
    - Carlos D. Mesa
    (2003/2005)
    - Eduardo Rodríguez
    (2005/2006)
    - Evo Morales Ayma
    (2006)
  • El único presidente cruceño fue Hugo Banzer Suárez. Luego llevó a la presidencia a Jaime Paz Zamora, en el recordado Acuerdo Patriótico, un partido que unió a la represión militar de la derecha con la izquierda perseguida de los años 70.
  • Gonzalo Sánchez de Lozada fue el responsable de idear e implantar el Decreto 21060, durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro. Durante su primera presidencia impulsó el proceso de capitalización. Ambas medidas económicas ahora son consideradas impopulares.
  • Entre 2001 y 2006 Bolivia tuvo cinco presidentes. Sólo dos (Sánchez de Lozada y Evo Morales) fueron elegidos por voto popular.
  • Las últimas reformas a la Constitución se realizaron en 2004, durante el gobierno de Carlos Mesa. Ahora la Asamblea Constituyente promete reformar al país.
  • El único presidente elegido por mayoría absoluta de votos fue Juan Evo Morales Ayma (53,7%).