La presidenta chilena, Michelle Bachelet, dijo el martes que
realizará una inédita visita a Villa Grimaldi, el campo de detención donde
hace más de tres décadas fue prisionera y sufrió torturas bajo la dictadura
de Augusto Pinochet.
El anuncio de Bachelet se produce en momentos en que el juez a cargo de
la investigación del centro represivo de Villa Grimaldi podría interrogar y
eventualmente procesar a Pinochet por este caso, dijeron fuentes en
tribunales.
"En pocos días más, exactamente el 14 de octubre en la tarde, visitar
Villa Grimaldi. Un campo de detención de la dictadura militar, donde yo
misma junto a tantos otros fuimos prisioneros", dijo Bachelet en un
seminario de cultura.
"Lo convertiremos en un lugar para la paz, en un lugar para recordar
(...) Será la primera vez que un presidente de Chile visite un lugar donde
estuvo prisionero", agregó.
Villa Grimaldi, en Santiago, fue uno de los centros secretos de detención
y tortura más emblemáticos de la dictadura y fue sinónimo de infierno y
muerte para centenares de chilenos que estuvieron presos allí entre 1974 y
1977.
Bachelet y su madre, Angela Jeria, fueron torturadas por agentes de la
Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta de Pinochet,
antes de viajar al exilio en 1975, primero a Australia y luego a la entonces
República Democrática Alemana.
"Sé que caminaré por donde antes caminé, por donde caminó mi madre y sé
que entonces los interrogantes de siempre serán algo más que un susurro",
comentó la gobernante socialista, de 55 años.
"¿Cómo pudo suceder?, ¿pudimos evitarlo?, ¿hemos hecho lo necesario para
que nunca más suceda?", agregó.
Bajo el gobierno de Pinochet, entre 1973 y 1990, más de 3.000 personas
murieron o fueron "desaparecidas", mientras que unas 28.000 personas
sufrieron torturas a manos de organismos represores, que fueron coordinados
básicamente desde la DINA.
Pinochet ya fue desaforado por la Corte Suprema para ser investigado por
su responsabilidad en la tortura y muerte de decenas de víctimas en el
centro de detención Villa Grimaldi.
El militar, de 90 años, se ha librado varias veces de enfrentar hasta el
final juicios de violaciones a los derechos humanos y delitos financieros,
argumentando un deterioro en su salud y desconocimiento de los actos
perpetrados por sus ex agentes.
REUTERS