Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 12, septiembre de 2006
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 Escándalo de espionaje le cuesta el puesto a presidenta de HP
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 El escándalo por el espionaje a los directores del fabricante de ordenadores e impresoras Hewlett-Packard a nueve periodistas terminó finalmente por costarle el puesto a la presidenta de la compañía, Patricia Dunn.

El caso es uno de los últimos coletazos de la no menos controvertida retirada de la ex presidenta ejecutiva de la empresa Carly Fiorina, quien renunció el año pasado en medio de especulaciones y críticas de analistas por el desempeño de la compañía bajo su mandato.

El contenido de las deliberaciones privadas en el consejo de administración sobre la salida de Fiorina llegaron rápidamente a la prensa, lo que motivó a Dunn a realizar una investigación.

Esta fue encargada a un asesor externo, que a su vez contrató a una agencia de detectives privados que fueron los que utilizaron una serie de medios para obtener la información.

Un método utilizado fue el conocido como "pretexting" y que, en suma, consiste en llamar a una compañía de teléfonos simulando ser su cliente para obtener información sin contar con el permiso del cliente real.

Este tipo de mecanismos llamaron la atención de las autoridades, y por ello la compañía está es investigada por el Departamento de Justicia, la fiscalía de California y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

El caso estalló en mayo pasado, cuando en una reunión del consejo se informó de que se había determinado que el directivo George Kenworth había sido quien reveló información a la prensa.

Esto hizo que el inversor y hasta ese momento director, Thomas Perkins, criticara a Dunn y anunciara su renuncia, mientras Kenworth se negó a abandonar su puesto.
Perkins pidió hace pocos días la renuncia de Dunn y había prometido dar batalla a las prácticas de espionaje en el seno de la empresa.

Hewlett-Packard no sólo espió a sus directivos para averiguar quién filtró información a la prensa sino también a los propios periodistas, lo que amplia aún más el campo de acción de las autoridades.

Los investigadores privados contratados por la multinacional de la informática Hewlett-Packard (HP) espiaron las llamadas telefónicas hechas por reporteros de "Cnet", una revista online de tecnología con sede en San Francisco; del "The New York Times" y del "The Wall Street Journal".

La compañía no ha querido dar a conocer la identidad de la agencia de investigadores que contrató su asesor, y señaló que en un principio pensó que las técnicas utilizadas por esta compañía eran legales.

"Desafortunadamente la investigación, que fue llevada a cabo por terceras personas, incluyó ciertas técnicas inapropiadas", señaló Dunn en un comunicado, en el que también pide disculpas por haberlas utilizado.

Dunn dejará el cargo el próximo mes de enero, aunque continuará como directiva en HP, y será sustituida por el actual consejero delegado y máximo cargo ejecutivo, Mark Hurd, quien asumirá así el control de la empresa en sus ramas ejecutiva y de administración.

Pese a los publicitado del escándalo, los analistas creen que se trata de una caso más bien menor y que no debería afectar el rendimiento financiero de la compañía ni el éxito que ha tenido en los últimos meses, en gran parte porque la posición de presidente no tiene una injerencia demasiado palpable en la estrategia de negocios y la gestión de una compañía.

Desde que llegó a la compañía en abril de 2005, Hurd ha llevado a cabo desde su cargo de consejero delegado una importante transformación que ha sido recompensada con una subida constante y fuerte del valor de sus acciones (un 27 por ciento en lo que va de 2006) y con beneficios que han superados las previsiones de los analistas.

Aunque la salida de Dunn le permitirá a Hurd tomar mayor control sobre la empresa, algunos analistas como Eric Ross de ThinkEquity Partners, creen que podría influir en la independencia del directorio, lo que en vista de los problemas que ha enfrentado la compañía en los últimos años puede no ser la mejor decisión.

 

EFE