La Unión Europea (UE) se aprestaba el viernes a tomar a su
cargo el liderazgo de la nueva fuerza internacional para consolidar la
tregua en Líbano, en una reunión de cancilleres de los 25 con la presencia
del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que recibió un importante
impulso con el anuncio de Francia de aportar 2.000 soldados.
El encuentro, que se inició a las 13H00 GMT, fue convocado por la
presidencia finlandesa de la UE y el propio Kofi Annan anticipó al llegar a
Bruselas que esperaba "un muy buen inicio" para la nueva FINUL (Fuerza
Interina de Naciones Unidas en Líbano).
"Estoy muy confiado en que tendremos un exitoso encuentro esta tarde y
que Europa va a mostrar su solidaridad con el pueblo de Líbano", señaló
Annan tras entrevistarse con el primer ministro belga, Guy Verhofstadt.
En la misma sintonía, el Alto Representante de la UE para la Política
Exterior, Javier Solana, dijo esperar que el "núcleo" de la fuerza
internacional sea "europeo". "No quiero dar ahora números precisos, pero
será un número suficiente para formar el núcleo de las tropas", aseguró.
La nueva FINUL forma parte de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad
de la ONU que permitió lograr a mediados de agosto una tregua entre Israel y
las milicias chiitas del Hezbolá libanés, tras 34 días de combates que
dejaron unos 1.200 muertos, esencialmente civiles.
Todos los países europeos reconocen la fragilidad de esta tregua y la
urgencia de consolidarla con el despliegue de una fuerza internacional, que
debe apoyar al ejército libanés y contar con hasta 15.000 hombres en lugar
de los 2.000 de la actual FINUL, que está apostada en el lugar desde 1978.
Tras mostrarse reticentes durante días, los europeos comenzaron a dar
claras señales de compromiso en las últimas horas.
El jueves, Francia, que podría asumir el mando de la fuerza, anunció que
aumentará de 400 a 2.000 el número de sus soldados, parte de los cuales
comenzaron a llegar esta semana al sur del Líbano.
Italia, otro de los principales contribuyentes y también dispuesto a
asumir el mando, aportaría entre 2.000 y 3.000 hombres.
La tercera participación importante vendría de parte de España (entre 700
y 800 hombres). "Seguramente será una contribución significativa", dijo el
ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, al llegar a
la reunión con sus homólogos.
Además, los países nórdicos (Finlandia, Suecia, Noruega) enviarían una
fuerza de unos 500 hombres y Bélgica anunció el viernes el aporte de más de
300 efectivos.
Otros países, como Alemania y Gran Bretaña, brindarán material logístico,
navíos y aviones.
Pese a esta dinámica positiva, muchos ministros europeos seguían
insistiendo en la necesidad de normas de participación precisas y garantías
de seguridad, con el trágico recuerdo de la masacre de Srebrenica (Bosnia)
en julio de 1995 (enclave de mayoría musulmana que se encontraba en aquel
entonces bajo protección de cascos azules holandeses).
"Hay que escuchar las condiciones, las reglas de enfrentamiento, el
concepto de operaciones", señaló en ese sentido Moratinos.
Luego de la reunión de Bruselas, Annan tiene previsto iniciar una gira en
Oriente Medio, con etapas en Líbano e Israel.
La ONU desea que los refuerzos de la FINUL lleguen a la región antes de
fines de a agosto, incluso si aún deben definirse con precisión las
responsabilidades de la fuerza y la zona exacta de despliegue.
De su lado, Israel quiere que esta fuerza se establezca también en la
frontera siria para frenar supuestos envíos de armas al Hezbolá que efectúan
Irán y Siria.
Pero Siria ya amenazó con cerrar su frontera con Líbano en caso de que se
produzca ese despliegue, que según el presidente sirio, Bachar Al Assad,
constituiría un acto "hostil".
El rápido despliegue de la fuerza podría significar además el
levantamiento del bloqueo aéreo y marítimo que aplica Israel a Líbano, una
medida considerada como "perfectamente injustificada" por el presidente
francés, Jacques Chirac, reunido el viernes con la canciller alemana, Angel
Merkel, en París.
AFP