Los incendios forestales han destruido 65.000 hectáreas de bosque y
monte en 12 días en Galicia, es decir, la misma cantidad que en todo el año
2005 en esta región noroccidental española, anunció el miércoles la ministra
de Medio Ambiente, Cristina Narbona.
Cuatro personas murieron en la ola de incendios, la mayoría considerados
intencionados, que comenzaron el 4 de agosto y finalizaron el martes, cuando
los fuegos se encuentran ya en niveles inferiores a la media para la
temporada.
La llegada de las lluvias ayudaron a apagar un último incendio en la
mañana del miércoles en Galicia.
A falta de un balance del gobierno regional de coalición
socialista-nacionalista, la oposición de derecha avanzó la cifra de 175.486
hectáreas destruidas, afirmando basarse en fotos de satélites.
Narbona afirmó a la radio Cadena Ser, sobre la superficie quemada, que
"el dato que esta ofreciendo la Xunta (gobierno regional) es de 65.000
hectáreas, es decir, lo que ardió en Galicia el año pasado a lo largo de
doce meses".
La ministra de Medio Ambiente señaló que fue "una concentración
espectacular de incendios en muy pocos días y con efectos que tenemos que
intentar paliar en lo posible".
En este sentido, las autoridades trabajan para de forma prioritaria
"garantizar la calidad del agua en todos los abastecimientos a las ciudades,
la calidad del agua es uno de los temas que más nos preocupan, también en lo
que se refiere a los arrastres que pueden llegar en los próximos días a las
costas (...) para ello hemos desplegado ya un dispositivo para intentar
evitar que si se produce ese arrastre pueda ser un factor de contaminación
de las playas".
Narbona recordó que Galicia presenta todos los años "un número de
incendios elevadísimo sobre el total de España y este año ha tenido la
excepcionalidad que se han concentrado en pocos días y en zonas periurbanas
con una apariencia de intencionalidad señalada por el ministerio del
Interior y las fuerzas de seguridad".
En este sentido, 28 personas fueron detenidas por la Guardia Civil como
presuntos pirómanos, de los que cuatro han sido ingresados en hospitales
psiquiátricos. Los otros son sospechosos de haber actuado por un móvil
criminal.
AFP