Cuba reprochó el martes a la Unión Europea (UE) su silencio frente
a las nuevas medidas de Estados Unidos para forzar un cambio de gobierno en
la isla.
El presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, dijo en un extenso
editorial publicado por Granma, el diario del gobernante Partido Comunista,
que la UE ha sido cómplice de la "política anticubana" de Estados Unidos.
"La Unión Europea guarda silencio. Ninguna cancillería ha susurrado
siquiera una palabra. Hasta ahora nadie en Europa se ha dado por enterado",
dijo.
Las relaciones de Cuba y la UE, que tras el colapso en la década de 1990
de la Unión Soviética se convirtió en un importante inversor en el isla, se
han enfriado en los últimos años.
La UE está dividida sobre Cuba. Países como España promueven el diálogo
con el gobierno del presidente Fidel Castro y otros ex socialistas como la
República Checa una política de línea dura.
El presidente George W. Bush aprobó la semana pasada un nuevo paquete de
medidas para aumentar la presión económica sobre el gobierno de Cuba y
ofreció 80 millones de dólares para promover un cambio político.
Alarcón dijo que la UE debería criticar las medidas aunque sólo sea porque
el embargo estadounidense de más de cuatro décadas contra Cuba perjudica los
intereses de sus empresarios.
"Pedirles que condenen el plan secreto para atacar a la Revolución, las
nuevas y aún más crueles restricciones a las familias cubanas (...) sería,
seguramente, pedirles demasiado", dijo en el editorial.
"Quizás sea más práctico no perturbar el sueño de la Bella Durmiente",
escribió.
Alarcón comparó el silencio de Bruselas con el de algunos líderes europeos
frente el ascenso de los nazis en Alemania.
"En eso de pactar con los fascistas, de dejarles las manos libres, hay
bastante experiencia allende el Atlántico. Pero también la hay,
dolorosamente, de las consecuencias", dijo.
La ley Helms-Burton aprobada en 1996 permite que ciudadanos y empresas de
Estados Unidos demanden a compañías de terceros países que "trafiquen" con
propiedades expropiadas en Cuba a empresas estadounidenses tras la
revolución de 1959.
Además, establece que Estados Unidos puede negarle visas a los ejecutivos
de dichas empresas extranjeras que operan en Cuba.
REUTERS