- Un simpatizante de fútbol en Pekín no quiso que el pequeño detalle de
su casa en llamas lo interrumpiera mientras miraba el partido del martes
entre Francia y España.
Un incendio estalló en una casa en el centro de la
capital china a las tres de la mañana de la hora local del miércoles, la
misma en que comenzó el cotejo en Hanover, y destruyó la tradicional
vivienda informó el Daily Messenger de Pekín.
"Cuando los vecinos gritaron
!fuego!, recogí a mi bebé y salí corriendo en camisón. Mi esposo no le
prestó atención al peligro, solo tomó el televisor y se lo puso debajo de su
brazo", dijo su esposa al diario.
"Después de salir de la casa, buscó una tomacorriente eléctrico para
enchufarlo y poder continuar viendo su partido" denunció.
El inconveniente
horario de las emisiones televisivas del Mundial de Alemania, seis horas más
temprano que en el país asiático, forzó a algunos espectadores chinos a
medidas extremas para poder seguir la acción.
Una persona abandonó su trabajo en Pekín para volver a su ciudad natal
Chongqing para seguir toda la competencia sin interrupciones.
La agencia
estatal de noticias Xinhua dijo que el jefe de este empleado de 23 años le
ofreció un aumento de sueldo, pero que lo rechazó aduciendo que el certamen
era más importante que su trabajo.
El periódico Guangzhou Daily, dijo que
la policía local tuvo que liberar a un ladrón, arrestado por robar un
teléfono celular, cuando la víctima rehusó hacer la denuncia porque no se
quería perder el comienzo de un encuentro.
Aunque hay muchas mujeres entre
los hinchas del mundial en China, un hombre tuvo que firmar un contrato con
su esposa aceptando hacer todo el trabajo hogarenó durante el mes del torneo
para poder ver las competencias por la noche.
Otra persona de Putian,
provincia de Fujian, tomó un enfoque menos diplomático, dijo Xinhua.
Cuando sus gritos durante el compromiso de Argentina frente a Costa de
Marfil despertaron a su esposa y ella le apagó el televisor, él la encerró
en su habitación y volvió a mirar el partido haciendo caso omiso de sus
protestas.
REUTERS