Antes de tratar de suicidarse, don José le pidió plata al diablo para seguir
bebiendo.
Cuando le había pedido ayuda a Dios y éste lo había ignorado, don José había
mandado todos los improperios habidos y por haber contra Él y había ido a buscar
a Lucifer a las calles de Santa Cruz, pero el señor de las tinieblas tampoco le
dio importancia. En medio de esa crisis, su esposa lo llevó a todos los templos
de diferentes creencias para buscar ayuda, caminó hasta Cotoca para hacer
promesas a la virgen y pagó a brujos para limpiar a su marido de la mugre del
alcohol que le ensuciaba el entendimiento. “Cuando nada funcionó me dije: Yo
nací para morir de borracho, y me fuí a la calle a beber. Ahí toda mi familia y
amigos me dejaron. Hasta que me encontró un tipo osado que había sido doble de
cine en Estados Unidos. Acá se había hecho drogadicto, andaba lleno de heridas.
Ya murió. Me llevó a Alcohólicos Anónimos (AA). De pronto, ahí encontré a un
hombre de plata que había sido mi patrón, y vi que el problema podía afectarle a
cualquiera, sea rico o pobre, hombre o mujer, y que la única diferencia era el
tipo de alcohol que se tomaba. Estuve en los grupos de autoayuda donde no se
toma lista, ni se piden nombres y fui una del 15% de personas que se quedan. Se
escuchan las desgracias de los otros y uno cuenta las propias. Ahí tuve un
padrino, con el que podía “vomitar” las cosas que no podía decir en el grupo.
Ese método se usa hasta ahora”, dice don José.
Ahora, 17 años después de la última vez que tomó su última gota de alcohol
botado en una calle, él coordina las actividades de Alcohólicos Anónimos (calle
Vallegrande No. 562, Telf: 3368182), donde hay diez grupos de recuperación (ver
recuadro), en una ciudad en la que deberían trabajar unos 2.200 grupos, para
acoger a unas 200.000 personas con el mal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al alcoholismo como un
problema de salud pública y estima que entre un 10 y 14% de la población mundial
lo padece. “Eso significa que, según el Celin, unas 900.000 personas tienen este
mal en el país, y 250.000 en Santa Cruz”, agrega.
Sin embargo, dice con satisfacción que AA ha logrado recuperar a unas 1.500
personas desde que él ocupa el puesto de coordinador hace tres años. “Entre 5 a
6 personas vienen al día por ayuda, a veces su familia viene primero”, afirma.
No hay un patrón definido para saber cuándo se inicia el alcoholismo como
enfermedad. Desde el punto de vista orgánico, su consumo afecta al sistema
nervioso, a los riñones, al aparato respiratorio y pancreático. La cirrosis
(destrucción del hígado por el alcohol) es una de las principales causas de
muerte de personas alcohólicas. “Si bien se elimina por la orina, el aliento, o
el sudor, no se elimina alcohol en suficientes cantidades, y cuando la persona
envejece, el hígado ya no procesa los desechos. Cuando el hígado muere, muere el
individuo”, señala. El alcohol pasa directo al cerebro y mata las neuronas, lo
que provoca alucinaciones y delirium tremens.
El entorno familiar se enferma, ya que los alcohólicos a veces se tornan
violentos con la familia e irresponsables en el trabajo y el manejo del dinero.
“Mi hija era inteligente en el colegio, pero le decían: de qué te sirve eso si
tu padre es un borracho, y eso la deprimía”, dice Alfredo. Uno de los
principales síntomas del alcoholismo es negarlo; frases como “cuando quiero lo
dejo” o “es mi plata la que gasto”, son comunes.
Según Gastón, un alcohólico en proceso de recuperación, a veces se bebe por una
cuestión de estatus. “El que bebe más es el más hombre, o el que toma whisky
tiene plata”, afirma.
En AA dicen que los adolescentes empiezan a beber en las pre promociones. Aquí
se bebe por alegría o por tristeza.“Hay una forma de conocer a un potencial
alcohólico: si bebe la primera vez y pierde el control o es un molestoso, esa
persona tiene tendencias al alcoholismo”, dice don José.
Alcohólicos Anónimos se autofinancia con el aporte de sus miembros. La entidad
recibe los recursos que se destinan a pagar el alquiler de las oficinas, así
como los servicios básicos y aclara que no tienen ningún nexo con ninguna
religión. Los centros de reuniones son el parroquias circunstancialmente.
Para luchar contra la adicción, en A.A se tiene una fórmula: “Decimos que no
beberemos en 24 horas, que lo haremos al día siguiente. Cuando llega el otro día
lo posponemos al otro día, porque si uno vuelve a probar el alcohol, se
despierta un demonio que se lleva adentro para siempre. La recaída es más
triste.
Este sábado la entidad cumple 71 años, y lo celebrarán dando mensajes por la
prensa, ya que sus miembros prefieren el anonimato.
Síntomas
* ¿Ha tratado alguna vez de no beber por una semana (o más) sin haber
cumplido el plazo?
* ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerle de
que deje de beber?
* ¿Ha tratado alguna vez de controlarse cambiando a otra clase de bebida?
* ¿Ha bebido alguna vez por la mañana durante el último año?
* ¿Envidia usted a las personas que pueden beber sin que esto les ocasione
dificultades?
* ¿Ha empeorado progresivamente su problema con la bebida durante el último año?
* ¿Ha ocasionado su forma de beber problemas en su hogar?
* En reuniones sociales donde la bebida es controlada, ¿trata usted de conseguir
tragos extras?
* ¿Persiste usted en decir que puede dejar de beber en el momento que quiera, a
pesar de que sigue emborrachándose cuando no quiere?
* ¿Ha faltado a su trabajo durante el último año a causa de la bebida?
* ¿Ha tenido alguna vez lagunas mentales a causa de la bebida?
* ¿Ha pensado alguna vez que podría tener más éxito en la vida si no bebiera?
Sedes
de AA
Parroquia Fátima. Calle Manuela Velasco No. 184 (Chiriguano).
Iglesia Sagrada Familia. Km. 6 carretera a Cochabamba.
Iglesia La Resurrección. Zona Norte, 7 anillo, barrio Clara Cuta.
Parroquia La Merced. Calle España No. 21.
Iglesia Cristo Servidor. Villa Bolivia, zona Plan 3.000.
Parroquia de la Santa Cruz. Avenida Cristóbal de Mendoza No. 365 (segundo
anillo).
Parroquia María Asunta. Frente a la plaza de la Villa 1 de Mayo.
Iglesia Virgen de Cotoca. Está en Montero.
Nuevo Amanecer. Avenida Petrolera, en ex yacimientos (Camiri)