Los fans de Michael Schumacher esperaban hoy con alegría la llegada del
alemán al circuito de Silverstone para el Gran Premio de Fórmula 1 de Gran
Bretaña el domingo. Sus compañeros, sin embargo, están en pie de guerra, aún
recordando la maniobra de la clasificación en Montecarlo.
Dos seanas
después de que Schumacher fuera sancionado por bloquear el trazado con su
coche en plena clasificación cuando él tenía la "pole position" provisional,
los ánimos no se han calmado.
"Estoy seguro de que el asunto estará en la agenda", dijo el escocés David
Coulthard antes de la reunión del sindicato de pilotos (GPDA) mañana.
Pero
Schumacher se hizo hoy ya una composición de lugar de lo que le espera
mañana. "No se puede aguantar más algo así", dijo el también alemán Nico
Rosberg.
Schumacher, junto a Coulthard y Jarno Trulli, presiden el
sindicato. El de Ferrari tampoco encontró el apoyo de su compatriota Nick
Heidfeld, que creyó que la maniobra de "aparcamiento" de su monoplaza en
Montecarlo fue "intencionada".
Al respecto, el siete veces campeón de la
máxima categoría ofreció hoy sus disculpas. "Por los que perdieron su
vuelta, lo siento", señaló Schumacher, que de todas formas espera arduas
discusiones mañana en una reunión del sindicato de pilotos.
"Conozco un
par de colegas que seguramente estarán tramando algo", dijo Schumacher, que
calificó de "injusto" el hecho de que lo hayan hecho partir desde el fondo
de la grilla en Montecarlo.
Pero la reunión coincidirá con el inicio del
Mundial de fútbol de Alemania, por lo que Schumacher, visto el ambiente,
podría no acudir para ver a Alemania en su debut ante Costa Rica y dejar que
los demás discutan el "affaire Rascasse". "Quizás no venga y se quede
mirando el fútbol", dijo Heidfeld, que no quiso hablar de posibles
consecuencias contra el heptacampeón del mundo. "Tengo una opinión, pero no
es oficial".
Más claro fue Rosberg. "Ya nadie le cree", dijo el joven
piloto de Williams, de 20 años, que exigió una disculpa pública de
Schumacher.
"Pero puedo imaginarme que no nos dirá la verdad", opinó
Rosberg.
"Sé que de la reunión no saldrá nada. Nadie confía en que se le pidan
cuentas a Michael", agregó.
También desde fuera llegan las críticas a Schumacher. "Con esa acción ha
arruinado su fantástica imagen y ha hecho un gran daño a nuestro deporte",
señaló la leyenda de la Fórmula 1 Sir Stirling Moss. "Es una vergüenza lo
que hizo. Si fue voluntario, es muy grave.
Si lo hubiera hecho sin
intención, sería aún más grave", dijo el belga Jacky Ickx.
Por parte de Ferrari, sin embargo, el tema está cerrado. "Eso forma parte
del pasado. Hemos cerrado ese capítulo", indicó el jefe de la escudería
italiana, Jens Todt, que intentó justificar el error de conducción del
alemán.
Schumacher encontró defensa en el ex piloto italiano Ricardo Patrese. "Lo
que ha pasado con Michael es algo de los tiempos de la inquisición, una caza
de brujas", defendió su ex compañero. "Es mi amigo y le creo si él dice que
fue un error", señaló el italiano.
Para Patrese, la decisión de sancionar
a Schumacher con salir desde la última posición en la carrera de Mónaco no
hubiera sido efectiva en un tribunal convencional.
"Los que se llenan la boca y tienen frases tan bonitas son demasiado
cobardes como para venir a decírmelo a la cara", dijo Schumacher.
"Ahora
los pilotos se dan cuentan de que tienen que ser limpios", dijo el
presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Max Mosley,
que restó importancia al asunto, que cree que no dañará a la Fórmula 1.
DPA