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¿Quién se quiere comer la manzana?
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| Susana Seleme Antelo |
La Manzana 1 Espacio de Arte, por supuesto. Esa manzana verde, "verde que te
quiero verde/ verde viento/verde rama", como dijo el poeta andaluz, que hoy
despierta apetitos incontinentes. Esa Manzana 1 Espacio de Arte, atractiva,
incitante, sugestiva, que estimula los cinco sentidos y provoca ganas de cultura
y artes, como las muestras que tienen lugar en ese espacio especial y singular,
con sus exposiciones en salas cubiertas y otras al aire libre, en su gran patio
interno, que luego se abre rotundo a la complicidad ciudadana, en la explanada
que da a las calles Independencia e Ingavi.
En principio, no existían las salas de exposición: sólo estaba el conjunto
arquitectónico de la Manzana Uno, y como un estorbo el edificio del ex Comando
de la Policía, que muy pronto, al calor del abandono y la desidia institucional
pública y privada, se convirtió en un mingitorio vulgar, en morada de noches
amatorias y refugio de alucinaciones de diverso origen. Entonces, nadie pensaba
en un mejor destino para el destartalado edificio de menesteres varios, y ni la
Alcaldía ni la Prefectura se devanaban los sesos por la propiedad del mismo.
Hasta que aparecieron Ejti Stih, Valia Carvalho y Juan Bustillos, que vieron con
ojos de artistas lo que nadie había visto: la potencialidad de hacer allí un
Espacio de Arte "abierto y variado, donde el arte acudiera al encuentro del
habitante de la ciudad", dice Valia. El proyecto recibió el estímulo y la
aprobación de la Dirección de Cultura de la Alcaldía; ésta lo aprobó y con la
ayuda de empresas e instituciones que donaron materiales, trabajo y dinero, se
empezó la remodelación en tiempo récord. El 27 de septiembre de 2005, la Manzana
1 Espacio de Arte se ofrecía a Santa Cruz de la Sierra con una muestra conjunta
de los impulsores del proyecto, y en lugar de cintas se cortó olorosas y
sabrosas manzanas verdes, logotipo del Espacio de Arte.
Claro que esa Verde Manzana avivó golosos apetitos que desembocaron en la
premura de querer comérsela, poniendo letreros de propiedad privada, nada menos
que a nombre de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos. ¡Qué ligereza!
Ese espacio público no tiene más dueños que la gente que vive en Santa Cruz de
la Sierra, que han hecho de él un bien común, al que acuden por miles de todo
origen social, del que se han apropiado colectivamente, lo han incorporado a su
imaginario ciudadano y hoy se reconocen en él. ¿Qué mejor 'uso adecuado' que
ése, señores de la Sociedad, más allá de la propiedad jurídica de la Alcaldía o
la Prefectura? La Manzana 1 Espacio de Arte goza ya de la categoría 'uti
possidetis' a favor de la ciudad y su gente. Ejti, Juan y Valia, sin cobrar un
quinto partido en dos, son los promotores generosos de las muestras de arte que
ahí disfrutamos y de las que seguiremos disfrutando.
Que la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos necesita un espacio para
desarrollar sus actividades, no está en discusión. Están en su justísimo
derecho, por el que peregrinan desde hace tanto tiempo, además. Lo que ha sido
reprochable fue querer instalarse allí, sin antes hablar con los actuales
gestores del Espacio de Arte, y colocar un cartel con uso propietario, si antes
ni se acordaron del destartalado inmueble de menesteres varios, ni dijeron "este
techo es mío", cuando del segundo piso colgaban vigas, telarañas y murciélagos.
Que allí, una vez restaurado por la Alcaldía, tenga la Sociedad un lugar
conveniente para guardar la memoria histórica cruceña, y que la Manzana 1
Espacio de Arte sea respetada y apoyada, después del arrebato vivido, parece una
inteligente decisión que hace a una política cultural en manos de ciudadanas y
ciudadanos.
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