Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 28, mayo de 2006
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Un país recuerda su vulnerabilidad Desastre. El sismo sacude a Indonesia cuando las imágenes del tsunami comenzaban a ser asimiladas. Con 262 millones de habitantes, el archipiélago precisa de ayuda exterior frente a la nueva catástrofe
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Impotencia. Una familia de escasos recursos lleva en hombros los restos de uno de los fallecidos en el terremoto
DPA. Yogyakarta

Imam Purwadi (53) nunca podrá quitar de su memoria este día de horror y destrucción. "Salí corriendo de mi casa después del sismo y vi casas con graves daños o derrumbadas", contó en Yogyakarta. "Fue el sismo más poderoso en mi vida", señaló. Pero, no fue el primero.
Hace poco, el volcán Merapi escupió cenizas y lava, ahora un sismo mata a miles de personas: la naturaleza volvió a recordar de forma brutal a los javaneses, pero también al resto de los 262 millones de indonesios, a un año y medio de la catástrofe del tsunami, que su país de islas está expuesto a los desastres.
De las casas de madera no suele quedar más que tablas rotas. Los socorristas buscan en medio del caos con sus propias manos a los supervivientes. Allí donde se vienen abajo las casas de piedra, dejando escombros sobre la calle, no falta el montón de lata que alguna vez fue un automóvil.
La británica Bella Galt sentía ayer hasta los huesos la conmoción por el sismo. "Estaba en mi cuarto y de repente comenzó a moverse todo el edificio como si fuera un barco sobre un mar agitado", contó.
Quien vive allí no duda de que el número de víctimas del primer día no será el definitivo. "Tantas casas se cayeron y tantas personas quedaron enterradas vivas", afirmó un poblador moviendo la cabeza.
Las imágenes del desastre del tsunami apenas habían comenzado a desvanecerse, cuando la violencia de la naturaleza vuelve a azotar este enorme archipiélago de 18.000 islas, dejando en claro una vez más su vulnerabilidad.
La ubicación del país en el llamado ‘anillo de fuego’ -la inmensa orilla del Pacífico y su alta actividad sísmica y volcánica- es una bomba de tiempo. Por sí misma, Indonesia no puede superar catástrofes de esta magnitud. Faltan ambulancias y los heridos son transportados en todo lo que tenga ruedas, hasta las clínicas sobrepasadas. Se trasladan heridos en carretas.
Algunos de los cadáveres recuperados esperan apilados a los bordes de las calles para ser retirados.
"Tratamos de sacar a los sobrevivientes, no podemos esperar", dijo Agus Susanto, habitante del distrito fuertemente afectado de Bantul.
Por ahora no se sabe cómo el país afrontará esta nueva catástrofe. Según la Cruz Roja alemana, en Yogyakarta se derrumbó un hospital y algunas partes de la ciudad quedaron destruidas en un 80%.
Indonesia, que asombró al mundo al transformarse en pocos años en una democracia tras la dictadura de Suharto, está desde hoy nuevamente ante una difícil prueba.

Yogyakarta, un centro de la cultura

La ciudad de Yogyakarta, en la isla de Java, que fue sacudida ayer por un sismo de 6,2 grados Richter, es una de las joyas de Indonesia, un centro de arte cuyos templos manifiestan su rica historia étnica y religiosa.
El centro cultural de la isla, Yogya, es una metrópoli de casi 1,5 millones de habitantes, aferrada a su pasado y a su cultura. Yogyakarta, Región Especial desde 1950, aún está bajo el régimen del sultanato.
Su palacio, construido entre 1756 y 1757, es el orgullo de la arquitectura local.
La región, de gran interés turístico, también es conocida por los templos hinduistas de Prambanan y el templo budista de Borobudur, clasificados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Los tesoros artísticos de Yogyakarta le permiten competir con la isla de Bali para atraer a los turistas.
Borobudur es un centro budista construido alrededor del siglo IX y célebre por sus representaciones esculpidas de los budas y los bajorrelieves que representan episodios de la vida del buda Sakyamuni. Ese monumento de piedra volcánica gris sufrió daños en el sismo.
La ciudad también es conocida como centro del arte clásico javanés y de la cultura tradicional, que incluye el batik, el ballet, el teatro, la música, la poesía y los espectáculos de marionetas (wayang).
También es un lugar de estudio que cuenta con varias universidades de alto nivel.