Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 28, mayo de 2006
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Racionalidad y prudencia en una propuesta regional

Nunca nos cansaremos de insistir en que la cuestión de la tierra es algo muy serio como para ejecutar respecto a ella políticas a la rápida, como, al parecer, se propone hacerlo el gobierno de Evo Morales. Intereses de tipo eminentemente político llevaron a ciertos países de América Latina a proceder de tal modo. El caso más antiguo es el de México, tras la victoria de la Revolución desatada por Pancho Villa y otros caudillos campesinos.
En el país azteca se cometió el mismo error en que mucho después, en 1953, incurriría Bolivia. Se cuadricularon los grandes latifundios en "ejidos" que más tarde se convertirían en minifundios y surcofundios iguales a los que en Bolivia taponaron todo desarrollo agropecuario en el occidente, manteniendo a los campesinos en la extrema pobreza y obligándoles a emprender la ruta de la migración creciente al oriente . Sólo que en México esa migración fue hacia los Estados Unidos, alcanzando un volumen tan alarmante que indujo al Presidente Bush a caer en el despropósito que entraña erigir ese muro entre las fronteras de ambos países.
Si el MAS se empeña ahora en aplicaciones casi instantáneas de esquemas de repartijas de tierra en Santa Cruz, Beni y Pando, es por razones de tipo polìtico-electoral, de cara a una Asamblea Constituyente que virtualmente se halla a la vuelta de la esquina. Sin duda que apunta así a un buen efecto proselitista en la masa electoral rural, sin importarle para nada las negativas consecuencias que para el futuro de la agropecuaria del oriente tendría semejante proceder.
De ahí que invista rango de racionalidad y prudencia la propuesta con la cual la Prefectura del Departamento de Santa Cruz sale al frente de la precipitación y peligrosidad implícitas en los planes de "Segunda Reforma Agraria" del gobierno del MAS.
El gobierno departamental quiere que el asunto se encuadre en un Plan Agrario Regional con tramos que no se pueden eludir. En primer lugar, la localización de las tierras susceptibles de redistribución, por encontrarse ociosas y poseer vocación agropecuaria. Para esto plantea la necesidad de crear un Registro de tierras ociosas y la organización de un catastro rural. Todo, en el marco de la descentralización del INRA. Exige, además, que las tierras sean distribuidas entre los indígenas de la región y se vaya a la creación de un fondo de financiamiento del programa, con recursos propios y de la cooperación internacional, tanto bilateral como multilateral.
Sistema , racionalidad y prudencia, de cara a la sostenibilidad de un desarrollo agropecuario regional que debe ser sostenible en el tiempo. Y para que lo sea tiene que ser protegido de los riesgos del minifundio improductivo. De ese que arruinó la economía agraria en México durante mucho tiempo y de ese que entre nosotros provocó el desbande campesino a las ciudades de la troncal La Paz-El Alto-Cochabamba-Santa Cruz, con boquetes de salida al exterior, particularmente a Argentina, Brasil, Estados Unidos y, últimamente, a España.
Ojalá que el gobierno del MAS perciba tales características de la propuesta regional sobre el tema de la tierra.

Somos todos bolivianos, el país es de todos
Dominicus

Como ya lo manifestó este su amigo Dominicus el 18 de abril de 2004: "Quien nace en Bolivia, automáticamente es boliviano 100%. No hay ninguna discriminación. Quien nace en el exterior de padre o madre nacionales, también es boliviano con simple inscripción consular. La Constitución no dice cómo hay que llamarse ni cómo hay que apellidar para ser más boliviano que otro. Tampoco se condiciona el origen de padres y abuelos".
Por tanto y en función de la ley, acá no puede darse aquel dicho de George Orwell: "Todos son iguales pero hay algunos que son más iguales que otros". Sin embargo, en el pasado sí sucedió y hay que evitar que eso vuelva a ocurrir. Por encima de credos y razas, todos los bolivianos somos iguales ante la ley y somos igualmente bolivianos, sea el nacido acá de padres extranjeros, sea mestizo, blanco, negro u originario.
A mí me gustó que al principio el presidente Evo Morales siempre repita que gobernaría sin exclusiones y para todos los bolivianos y que, obviamente, lo que haría en su administración sería un proceso firme de inclusión para que masas autóctonas -que antes estaban marginadas- participen plenamente de la vida nacional. Sin embargo, últimamente se perfilan algunos tufillos racistas que bien haría el Presidente en despejar. Se habla insistentemente de la creación de un 'Estado indígena' y se repite que "se debe beneficiar a los bolivianos, pero en especial a quechuas y aymaras". No es así, beneficios y perjuicios tienen que ser para todos, sin 'especiales' de ninguna naturaleza.
Yo no conozco ningún Estado blanco, amarillo, negro, mestizo o indígena. Conozco al Estado como expresión jurídica de una nación organizada, y ese Estado puede ser multiétnico y multicultural, ciertamente, pero es Estado a secas, sin calificativos, dada su naturaleza universal para todos los que habitan bajo su área de competencia. Por otro lado, eso de 'especialmente' no cabe; reitero que las cosas son para todos y con todos. Que hay que ayudar y contribuir a que se superen desigualdades, estoy totalmente de acuerdo, pero no hay que fomentar diferencias formales entre bolivianos. Todos iguales bajo la ley, todos igualmente bolivianos; esa es la sana consigna de un estadista y no otra.