El constante incremento de la migración desde países latinoamericanos, entre
ellos Bolivia, preocupa al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que desde
el 2000 ha optado por promover una serie de estudios y proyectos con el objetivo
de motivar un retorno de las familias emigrantes que optaron por probar suerte
en otros países.
En ese afán, ese organismo internacional ha lanzado una convocatoria a partir de
este año para recolectar más investigaciones sobre los temas de migración y
remesas en cada uno de los países de la región. “Mientras más información haya,
más propuestas y políticas concretas y efectivas se podrán plantear”, afirmó
Tetsuro Narita, consultor del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del BID
durante una visita que hizo el jueves la Cainco, a universidades y otras
instituciones de Santa Cruz.
El BID se planteó tres objetivos a partir del 2000. El primer paso fue
recolectar información para cuantificar el flujo de remesas en América Latina y
el Caribe. Como segundo paso, se propuso promover la competencia del mercado
para disminuir el costo de envío de remesas. Y como tercer paso, ahora busca
impulsar el impacto macroeconómico del flujo del dinero recibido.
“Los dos primeros pasos ya lo hemos alcanzado en cierto nivel. Se ha logrado
identificar que el flujo de remesas ha aumentando de $us 24.000 millones a
53.600 millones entre el 2001 y 2005 en América Latina y el Caribe, y con
respecto al segundo paso hemos logrado que los costos de envío bajen de un 15%
antes del 2000 al 5,6% en el presente año, debido a que promovimos proyectos
para que más entidades financieras ingresen en el mercado de envío de remesas”,
explicó Narita.
En el caso de Bolivia, un total de 860 millones de dólares se enviaron al país
el año pasado, por concepto de remesas.
Algunas
propuestas
Se debe motivar a los emigrantes que envían grandes volúmenes de remesas a
sus países de origen a que generen inversión para propiciar mejores condiciones
para su retorno.
Es importante motivar en los hogares receptores de las remesas para que no
destinen esos recursos directamente al consumo, sino que también las financieras
faciliten la reinversión.
Valorar el grado de conocimiento que los emigrantes adquieren en países
desarrollados, los que pueden ser aplicados en sus propios países de origen.
Se requiere una alianza estratégica entre el sector público y privado. El
Gobierno tiene que flexibilizar normativas que faciliten el desarrollo de nuevos
productos dirigidos a ese segmento.
Tiene que haber una política en materia financiera destinada a flexibilizar las
condiciones de acceso al crédito. Se puede promover el acceso de los emigrantes
a cuentas o cajas de ahorro.
Se debe impulsar una educación financiera, motivar el ahorro y hacer más
inclusivo los servicios financieros a los receptores de remesas.