Las maldiciones no me afectan porque llevo los calzoncillos al revés”. ¿Quién
sino un futbolista puede decir una cosa así? En la mayoría de las culturas y los
deportes tal creencia en el poder protector de la ropa interior, proclamada aquí
por Adrian Mutu, jugador rumano del Juventus, sería considerada ridícula.
En el fútbol, no. Por muchos progresos que haya hecho el deporte rey, sus
protagonistas siguen tan dependientes de la superstición como siempre. Hinchas,
jugadores y entrenadores de todas las banderas se someten a rituales,
religiones, astrología o magia ancestral. Ninguna de las 32 selecciones que
viajarán a Alemania llegarán sin su equipaje de amuletos.
La superstición podría aparecer con máxima intensidad en África, donde abundan
las historias de equipos que confían en los poderes de los hechiceros. Pero
quienquiera que piense que este fenómeno se limita al fútbol de un continente,
está equivocado. Esta semana, sin ir más lejos, el español Raúl González recibió
una reprimenda por presentarse a los entrenamientos con una camiseta amarilla,
un color de mala suerte según su DT, Luis Aragonés.
Supersticiones tiene hasta Brasil, que pese a su tradicional camiseta amarilla,
se ha convertido en la selección de mayor éxito en la historia de la Copa
Mundial de la FIFA. La más famosa está relacionada con la obsesión de Mario
Zagallo por el número 13. “Por mi mujer”, explicaba el ex legendario técnico de
la ‘Seleção’. “Empecé a usar el número 13 en la camiseta porque ella era devota
de San Antonio, cuya onomástica se celebra el 13 de junio”.
Zagallo, que aborda su séptima Copa Mundial de la FIFA, esta vez en el papel de
coordinador técnico de la Canarinha, también está convencido de que los
defensores del título tienen garantizada la retención del trofeo. ¿Por qué? Pues
porque el nombre de su entrenador, Carlos Alberto, tiene 13 letras y porque su
primer partido en Alemania se disputará contra Croacia precisamente, el 13 de
junio.
Esta ‘locura’ también tiene su método. En efecto, otro ex seleccionador campeón
de la Copa Mundial de la FIFA, el argentino Carlos Bilardo, siempre llevaba su
corbata mágica a lo largo de los torneos de 1986 y 1990 y, tras pedir prestada
la pasta de dientes a uno de sus jugadores antes del primer partido de Argentina
en México, insistió en repetir la rutina.
Entre tanto, el estratega italiano Giovanni Trapattoni gustaba de conjurar un
poder de mayor calado que las corbatas, las pastas de dientes o los números de
la suerte. A menudo se le veía rociando agua bendita de una botella preparada
por su hermana, que es monja. Este gesto suscitaba controversias en su patria,
pero no llegó a causar el revuelo levantado por el actual seleccionador de
Francia, Raymond Domenech, al admitir que consulta el zodiaco de sus jugadores a
la hora de seleccionar el equipo.
Según parece, los escorpianos, como Robert Pires, son las principales víctimas
de esta práctica porque, en palabras de Domenech, “siempre terminan matándose
entre ellos”.
Jugadores creyentes
Con el ejemplo de guías tan supersticiosos no es de extrañar que la historia
del torneo esté plagada de jugadores con estos hábitos. Todo el mundo recordará
el ritual de Laurent Blanc, de besar la calva de Fabien Barthez antes de cada
encuentro del certamen de Francia 1998, pero el central galo, que por cierto es
Escorpión, no es ni mucho menos el único en comportarse de manera tan rara.
En 1966, por ejemplo, el inglés Nobby Stiles insistía en llevar a cabo el
intrincado y molesto procedimiento de frotarse el pecho, la cara y las manos con
aceite de oliva, mientras su compañero de equipo Jack Charlton tenía que
cambiarse los tacos en el último minuto y no podía terminar el precalentamiento
sin marcar un gol.
Otro inglés, Gary Lineker, Bota de Oro en 1986, acumuló una larga lista de
supersticiones a lo largo de su carrera. “En el precalentamiento, nunca remataba
al arco porque no quería desperdiciar goles”, confesó una vez. “Quería
reservarlos para el partido. Me cambiaba la camiseta en la segunda parte, si no
había marcado en la primera, pero si marcaba en la primera, no me la quitaba en
la segunda”, dijo.
De
taquito
‘Hooligans’ en trifulca
Una reunión de ‘hooligans’ belgas que intentaban ponerse de acuerdo sobre un
“frente unido” durante la Copa del mundo, acabó en una batalla campal en Hasselt,
Bélgica, informó el periódico Het Belang Van Limburg. Según el diario, los
grupos pertenecientes a 10 clubes belgas, que se encontraron en un bar,
comenzaron a pelear entre ellos. /EFE
Messi no va en el debut
El futbolista Lionel Messi dijo el sábado que cree que no estará en condiciones
de ser titular en el debut de la selección argentina en el Mundial, debido a que
aún no está totalmente recuperado en la parte física. Messi, delantero del
Barcelona de España, se recupera de un desgarro sufrido en marzo, cuando el
Barça se enfrentó al Chelsea por la Champions, que al final salió campeón. /Reuters
Dida pide homenaje
Dida, del Milán y de Brasil, pidió el rescate de la memoria de Moacir Barbosa,
portero del equipo brasileño que pasó a la historia por la derrota ante Uruguay
en la final de la Copa del Mundo de 1950, el ‘Maracanazo’. Dida será el primer
negro en defender el arco de Brasil en una Copa del Mundo, precisamente, desde
Barbosa, desde hace medio siglo. /AFP
Contra los neonazis
El internacional alemán Gerald Asamoah, el único negro del equipo alemán, estimó
que los neonazis no debían “arruinar la Copa del Mundo de fútbol”, cuando la
violencia racista se multiplica en la ex-RDA a dos semanas del inicio del
Mundial. “No debemos dejar que los nazis estropeen el Mundial”, aseguró el
delantero del Schalke 04, en una entrevista al Frankfurter Allgemeine Zeitung.
/AFP