El Papa Benedicto rezó el domingo en el ex campo de concentración
nazi de Auschwitz llamándose "hijo de Alemania", y se preguntó porqué Dios
había callado cuando un millón y medio de millones de personas, la mayoría
judías, murieron en ese "valle de oscuridad".
En el último de sus cuatro días de una gira por Polonia, Benedicto XVI,
de 79 años, dijo que los humanos no podían entender "esa matanza eterna"
sino sólo buscar la reconciliación entre aquellos que han sufrido entonces y
los que sufren ahora "por el poder del odio".
Como en el resto del viaje, el Papa siguió los pasos de su predecesor
Juan Pablo II, nacido en Polonia, quien visitó el campo en 1979 en su
primera visita al país como cabeza de la Iglesia Católica. Juan Pablo murió
en abril del 2005 y es venerado como un santo en su tierra natal.
"El Papa Juan Pablo II vino aquí como hijo del pueblo polaco.
Hoy vengo aquí como hijo del pueblo alemán", dijo Benedicto en italiano
cerca de las ruinas de un crematorio en Birkenau, el sector del complejo de
Auschwitz donde los judíos eran asesinados.
"No podía dejar de venir aquí", agregó mirando las vías de los trenes que
traían a los judíos en vagones de ganado. "Tenía que venir. Es un deber ante
la verdad y todos los que sufrieron aquí, un deber ante Dios", resalto.
El líder de los 1.100 millones de católicos apostólicos romanos en el mundo
también rezó por la paz en su nativa Alemania, que había evitado nombrar
para no herir sensibilidades polacas y judías. El Papa fue forzado a unirse
a las Juventudes Hitlerianas y enrolado al ejército durante la guerra.
REUTERS