Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 17, mayo de 2006
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Duros golpes a la economía de libre mercado
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Willi Noack

Sin recibir muchas protestas, el Gobierno del presidente, Evo Morales, ha aplicado varios y duros golpes al orden del libre mercado, lo cual muestra dos cosas: la primera, que el Presidente ejecutará el anuncio de eliminar el actual orden económico, y la segunda, que esto le va a resultar relativamente fácil por la poca y débil defensa con que cuenta este orden.
Sin embargo, se trata de un cambio total de la vida de todos nosotros. La tarea de explicar esta afirmación al lector no entendido en macroeconomía resulta difícil. En esta situación, la mejor forma para hacer entender de qué se trata es la experiencia en carne propia. Este ejemplo es la caótica situación que se vivió durante la época de la UDP. Recordemos, por favor.
Igual que hoy los están imponiendo, pues en aquel entonces los precios fueron fijados por el Estado. Luego se ocultó la mercadería a la venta pública con esos precios establecidos por el Estado, supuestamente en beneficio de los más pobres. Florecieron el mercado negro y la corrupción. Todo se ocultó en las tiendas; sólo se podían adquirir los productos al precio del mercado negro. Los pasajes se vendían solamente si se tenía ‘muñeca’ para conseguirlos a un precio superior del precio oficial.
Había escándalos a gran escala. Recuerdo, por ejemplo, el ‘negocio’ de un dirigente del MIR con la harina. Otro ejemplo que se quedó grabado amargamente en la memoria fue el abastecimiento de combustible. ¡Era barato, más allá de las imaginaciones! El litro costaba cuatro centavos de dólar estadounidense. Un regalo. Pero no había gasolina en los surtidores (que eran feos, peligrosos y sucios, y estaban mal atendidos por el Estado). Las colas eran largas. Una de las explicaciones para aquel desastre, entre muchas otras, era que se ocultaba la nafta para venderla en el mercado negro a precios mucho más caros. Y se contrabandeaba con ella en grandes volúmenes a los países vecinos, donde el litro costaba según la base del precio en el mercado internacional, lo que generaba una ‘superganancia’ a los funcionarios corruptos. Esto, que supuestamente tenía que favorecer a la masa de pobres, sirvió para el beneficio personal de unos pocos corruptos funcionarios de la empresa del Estado con posibilidades de apoderarse del producto. Y así sigue la lista larga de ejemplos.
La causa de este caos radicó en que no se permitió que los precios se establecieran según la oferta y la demanda. Este principio es fundamental para tener pan, gasolina, pasajes, etc., a precios que incentivan al productor a producir y al consumidor a comprar con sus (frecuentemente escasos) recursos financieros. Que hay quienes pueden comprar más y mejores productos y servicios, puede considerarse como socialmente injusto, pero la alternativa no es viable: precios bajos fijados por el Estado tienen el ‘efecto UDP’; florece el mercado negro donde sí rigen los precios según la oferta y la demanda. Algo parecido es el caso de la subvención de la garrafa, que se vende a Bs 22,50, pero que en Perú cuesta Bs 80; así, por supuesto, falta gas en el país.
El otro gran golpe ha sido la suspensión del artículo 55 de la libre contratación, supuestamente en favor de los oprimidos y explotados. La sobreprotección de la ‘pega’ tiende a generar efectos contraproducentes, algo que el tiempo confirmará.

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