El rey del mocasín, el empresario italiano Diego Della Valle,
propietario de la firma de calzado de lujo Tod's, se convirtió esta semana
en el símbolo del "antiberlusconismo" tras haber sido insultado a gritos y
humillado en público por el jefe de gobierno Silvio Berlusconi.
Los gritos, las acusaciones y las violentas insinuaciones contra el
empresario lanzados durante una asamblea de la patronal Confindustria
terminaron por elevarlo sin querer como ícono de quienes se oponen a la
reelección del magnate de las comunicaciones, el próximo 9 y 10 de abril. La
virulenta bronca protagonizada por Berlusconi, que irrumpió hace una semana
como una furia en un seminario de corte económico, parece ser más una
venganza contra el elegante empresario, de 52 años, dirigente de
Confindustria.
Della Valle convirtió una pequeña fábrica de zapatos en un imperio
mundial, de un valor de al menos 500 millones de euros y logró asociarse con
Louis Vuitton, emblema del lujo mundial. Tras haber hecho hincapié en la
falta de crecimiento de la economía italiana y de criticar la estrategia del
gobierno con respecto a un gigante como China, que está aplastando a Italia,
Della Valle fue acusado por Berlusconi de sentarse a la sombra de la
izquierda "por los esqueletos que tiene en el armario" y buscar así la
protección de los jueces "rojos".
La guerra contra Mister Tod's, como suelen llamarlo, se inició antes de
Navidad durante el popular programa televisivo Porta a Porta, cuando el
empresario increpó a Berlusconi para que dejara de "tratar a los italianos
como si fueran analfabetos".
La decepción del importante industrial por la gestión del país durante
los cinco años de gobierno de Berlusconi, pesan más que los ríos de tinta
versados por la oposición de izquierda.
"No se puede gobernar un país así, se cree el dueño de Italia", lamentó
Della Valle, que cita datos oficiales nacionales e internacionales, desde el
Banco de Italia hasta el Fondo Monetario Internacional, para confirmar el
declive de la economía italiana.
"El gobierno no puede dejar de tener en cuenta esos datos y tacharlos de
puras mentiras y fantasías", comentó. El industrial, que en 1994 financió la
campaña de Il Cavaliere, convencido de que un exitoso empresario en el
gobierno sería más sensible a los asuntos económicos, se arrepintió
públicamente de su gesto.
Pese a prometer repetidamente que no entrará por ningún motivo en el
mundo de la política, tiene muchas cosas en común con su colega y 'enemigo'
Silvio.
Además de ser propietario de un equipo de fútbol de primera división,
Fiorentina, --que el sábado enfrenta curiosamente al Milán AC de Berlusconi--,
emplea el mismo lenguaje directo y claro de su rival, tiene una personalidad
arrasadora y una pasión por el trabajo parecida a la del ex amigo. "Nuestro
goleador", como lo calificó el diario de izquierda Il Manifesto, se define
como un hombre "laico y moderado" y pese a haber sido objeto de la
bochornosa e irritante ira de Il Cavaliere, ha anunciado que seguirá
peleando "libremente" tras renunciar a todo cargo oficial en la
confederación de industriales.
Mientras, los zapatos Tod's se han convertido en una insigna política
para el centroizquierda, obligando a los militantes de centroderecha a
guardar en sus armarios los cómodos mocasines célebres por las múltiples
tachuelas de goma.
AFP