Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 12, marzo de 2006
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Dinastías de la costura
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Robin Peredo

El talento se hereda. Una prueba palpable de ello son las familias Gutiérrez y Weise, considerados verdaderas ‘clanes’ de la alta costura, no sólo en Santa Cruz, sino también en Bolivia, puesto que, cuando de moda y buen gusto para vestir se trata, ellas tienen la palabra, como lo afirman mujeres elegantes de la talla de Carolina Díaz, Chichita Parra y Susana Barrientos.
Están a cargo del vestuario de las cruceñas más elegantes, de las modelos y misses mejores vestidas y de las reinas de Carnaval más admiradas.
El génesis de estas dos dinastías de la moda cruceña son similares. Empezaron y crecieron en el Santa Cruz de antaño, cuando esta ciudad era pequeña y por sus calles de tierra transitaban carretones que traían alimentos del campo.
En ese contexto estaban ‘Pimpi’ de Gutiérrez y Sonia de Weise, costurando hermosos vestidos, que después eran lucidos y admirados en los salones y fiestas de la ciudad.
Sus hijas crecieron en el ambiente de telas e hilos. Veían cómo simples telas, luego de ser cortadas y cosidas, se convertían en elegantes vestidos.
Cuando estuvieron grandecitas empezaron a ayudar a sus madres en sus respectivos talleres. Tery y Keny Gutiérrez se dedicaron a costurar y a crear hermosos trajes de gala y de fantasía carnavalera. Desde hace 10 años trabajan juntas y han forjado un verdadero sello en la moda.
Actualmente Érika Weise diseña, corta y ensaya, y tiene a su madre, Sonia Antelo, como su principal asesora. Con la experiencia que tiene no deja escapar ni un solo detalle en los vestidos que confeccionan. Ahora la tercera generación de las Weise, Érika Suárez Weise, se está preparando para continuar con la dinastía de esta familia de costureras y diseñadoras de moda.

Unidas. Sonia Antelo de Weise (en el centro), junto a su hija Érika Weise de Garino y su nieta Érika Suárez Weise

Disfrutan del trabajo creativo que hacen
Las Weise / Sonia Antelo de Weise, Érika Weise de Garino y Érika Suárez Weise

La dinastía de la costura de las Weise se inició hace 35 años, cuando Sonia Antelo de Weise empezó a costurar para otras mujeres, y ya no sólo para sus hijas y familiares.
“Costurar para mí es un placer, me siento feliz cuando veo que mi cliente se luce con su vestido”, manifestó Sonia de Weise, para quien la costura es más que un trabajo, es un arte.
En sus primeras épocas como costurera ella guiaba a las mujeres, les decía qué les favorecía. Y los vestidos quedaban muy bien, recuerda Sonia Antelo.
“El trabajo de antes era parecido al de ahora, claro que actualmente hay más tecnología”, dijo.
La tercera hija de Sonia Antelo, Érika, desde sus 15 años ayudó a su madre en el taller de costura y estudió Diseño en la Escuela de Alta Moda Italo-Francesa, Flego, en Buenos Aires.
Érika llegó a Santa Cruz en 1983 y empezó a trabajar en la costura con su madre. Su primera gran colección fue su propio vestuario cuando fue Señorita Bolivia y participó en el concurso Miss Mundo 1984, en Londres.
El talento de las Weise lo heredó Érika Suárez, la hija mayor de Érika y nieta de Sonia, que prácticamente nació entre telas e hilos. Desde pequeñita costuraba y cuando salió bachiller, en 2004, se fue a la capital argentina a estudiar Diseño de modas en la Universidad de Palermo, siguiendo los pasos de su abuela y su madre.

Felices. ‘Pimpi’ Vaca Díez de Gutiérrez con sus hijas Tery y Keny Gutiérrez

Talentosas de la moda
Las Gutiérrez / ‘Pimpi’ Vaca Díez de Gutiérrez y sus hijas Tery y Keny Gutiérez

‘Pimpi’ Vaca Díez de Gutiérrez le dedicó más medio siglo a la costura, trabajo con el que aportó a su hogar. Sus vestidos eran alabados por la gente, por ser elegantes y bien terminados. Su hija Tery Gutiérrez le heredó aquel talento y juntas costuraron por más de 20 años, hasta que en 2001 decidió dejar de trabajar por cuestiones de salud.
La otra hija de ‘Pimpi’ Vaca Díez, Keny Gutiérrez, también demostró creatividad para la costura y se integró al equipo de las Gutiérrez.
Keny dice que también aprendieron mucho de su tía Hortencia Gutiérrez, otra reconocida costurera de antaño, que les enseñó sus secretos en este arte.
Las Gutiérrez (‘Pimpi’ y sus hijas Tery y Keny) son quienes más trajes de reinas del Carnaval han confeccionado y sus vestidos de gala son cotizados por las mujeres elegantes del país.
“Siempre me gustó costurar, yo les hacía vestidos a mis hermanas menores y amigas cuando hacíamos veladas en mi casa”, recuerda Tery.