Los lugareños de un barrio del municipio colombiano de El Espinal
(centro), departamento de Tolima, quemaron ayer una iglesia en protesta
contra la gestión del párroco encargado, conflagración de la que sólo se
salvó un crucifijo, informaron hoy fuentes eclesiásticas.
Juan Pablo Betancourt, párroco del templo de Nuestro Señor de los Milagros,
señaló que la quema de su templo es una prueba divina que él deberá superar.
"Los bandidos que cometieron este hecho ya fueron excomulgados. Su acción
no me desanima; por el contrario, me da más fuerza", dijo Betancourt a
periodistas.
El prelado dijo que estas acciones prueban su fe y su capacidad de
evangelización. "Lo mismo ocurrió en Jerusalén y yo soy hombre de fe",
sostuvo.
Betancourt también señaló que el crucifijo no se quemó, hecho que calificó
como un milagro y mensaje divino para continuar con la labor evangelizadora
que muchos no aceptan en el municipio.
"Se repite la historia. Hace más de 400 años el Señor de los Milagros fue
sometido al fuego, se resiste y se restablece. El ha resistido las llamas y
continúa vivo y presente en el templo parroquial dedicado a su honor", dijo el
párroco.
Uno de los bomberos que atendió el incendio dijo que fueron alertados por
un celador que vio a un individuo que ponía fuego en el templo con la
intención de quemarlo.
El obispo de El Espinal, monseñor Abraham Escudero, señaló por su parte que
hoy oficiará una misa de desagravio en la que oficializará la excomunión de
los responsables y además liderará a los católicos en una marcha.
Según RCN, Escudero aseguró que no se descarta que los hechos hayan sido
cometidos por personas con alteraciones mentales, drogadicción o poseídos por
el demonio.
"No sabemos qué hay detrás de todo esto ni qué buscaban. Esto debe
investigarse", dijo el jerarca católico, que añadió que la gestión de
Betancourt ha sido la adecuada, o de lo contrario ya habría sido retirado de
la parroquia.
El diario bogotano "El Tiempo", de otra parte, publicó hoy un informe en el
que confirma que varias iglesias católicas colombianas han sido objeto de
robos por parte de desconocidos.
Dentro de los artículos sustraídos se encuentran joyas de oro, cuadros y
esculturas que se venden a "muy buenos precios" en el mercado negro.
DPA