Irán comenzó ya los trabajos de enriquecimiento de
uranio en la central de Natanz (centro), lo que le permitirá controlar en el
futuro el proceso para fabricar combustible nuclear civil o militar,
informaron el lunes fuentes diplomáticas.
Decidido a no retroceder en su
programa nuclear, el gobierno iraní anunció también el lunes que no esperará a
la reunión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) del 6 de
marzo para reanudar sus actividades ligadas al enriquecimiento de uranio.
"Irán ha introducido gas en las centrifugadoras de su planta piloto de
enriquecimiento de Natanz", dijo un diplomático a la AFP.
Varios
inspectores de la AIEA se trasladarán el martes a esa fábrica, donde Teherán
amenaza con retirar los precintos y las cámaras de la agencia, afirmaron las
fuentes diplomáticas en Viena.
Teherán anunció el 10 de enero la
reanudación de las investigaciones sobre el enriquecimiento en su centro
piloto de Natanz, a pesar de las advertencias de la AIEA y de la comunidad
internacional.
El uranio enriquecido por miles de centrifugadoras puede
servir, en diversas medidas, para producir energía eléctrica civil o para
fabricar el arma nuclear.
Por esta razón, el Consejo de Gobernadores de
la AIEA --en el que por una vez las grandes potencias se mostraron unidas--
decidió el 4 de febrero enviar el expediente del programa nuclear iraní al
Consejo de Seguridad de la ONU. El ejecutivo de la AIEA volverá a reunirse el
6 de marzo y podría recomendar a la ONU la adopción de medidas.
Teherán
anunció también el lunes que aplaza las negociaciones con Moscú, previstas
para el 16 de febrero, sobre un plan ruso para enriquecer el uranio iraní en
Rusia. Un alto diplomático ruso afirmó inmediatamente después que su país
sigue dispuesto a recibir a una delegación iraní el jueves.
Según un
diplomático en Viena, los iraníes no han empezado a poner en marcha la
'cascada' de 164 centrifugadoras de las que disponen en Natanz, pero han
emprendido las operaciones hace "dos o tres días". Según otra fuente, sólo se
trata por el momento de "trabajos preliminares" sobre máquinas aisladas.
Uno de los métodos habituales de enriquecimiento consiste en introducir el
hexafluoruro de uranio (UF6) gaseoso, obtenido por transformación del mineral
de uranio, en una cámara cilíndrica donde se centrifuga a alta velocidad. El
proceso repetido varias veces se denomina 'cascada'.
Aunque la "cascada"
no se haya puesto en marcha, la mera introducción del gas en las
centrifugadoras puede interpretarse como una nueva "provocación" desde el
punto de vista occidental, según algunos analistas.
La planta de Ispahan transforma el mineral de uranio en UF6 desde agosto
pasado.
Irán se propone instalar más de 50.000 centrifugadoras en Natanz,
lo que le permitiría disponer un día, si así lo quisiera, de suficiente uranio
altamente enriquecido para producir una bomba atómica cada dos o tres semanas.
Teherán proclama, sin embargo, que sus programas sólo tienen fines pacíficos.
Estados Unidos, en particular, piensa lo contrario y los informes de la AIEA
se interrogan sobre el posible alcance militar de ciertas actividades poco
claras.
El anuncio de la retirada de los precintos y las cámaras de
vigilancia es "ampliamente simbólico", opinó un diplomático en Viena. Subrayó
que algunas cámaras permanecerán en Natanz, así como cierto número de
precintos, con el fin de vigilar no ya la suspensión voluntaria del
enriquecimiento, que Irán ha dejado de respetar desde el 10 de enero, sino el
resto de las operaciones.
Tras la decisión del Consejo de Gobernadores,
la República islámica ha decidido suspender la aplicación voluntaria del
protocolo adicional del Tratado de No Proliferación (TNP), que permite
inspecciones más avanzadas y rápidas.
Irán adhiere al TNP y la AIEA
mantiene la vigilancia de las instalaciones, en virtud de los acuerdos de
garantías de no proliferación.
El presidente iraní, el ultraconservador
Mahmud Ahmadinejad, amenazó implícitamente con una salida del TNP, lo que
sustraería entonces a Irán de todo control de la AIEA.
AFP