La hora de Santa Cruz
Acaso la actual constituya la mejor coyuntura de mercado internacional para
las exportaciones cruceñas. De las decisiones respecto a la licitación del
hierro del Mutún depende el incremento de sus ingresos regionales. Éstos
ascenderán en forma significativa si se encara el asunto con criterios de
racionalidad, sensatez y oportunidad.
La racionalidad obliga a tomar en cuenta la por cierto crucial circunstancia de
que en el mundo existen muchos países con yacimientos de hierro. Casi todos
gozan de acceso competitivo a puertos marítimos de exportación. Así que si nos
radicalizamos en todo cuanto concierne al marco normativo dentro del cual se
debe ir a la licitación, corremos el riesgo de que los potenciales
inversionistas desistan de sus planes y busquen mejores condiciones en otros
lares. Si esto ocurre, el hierro cruceño podría correr la misma suerte que el
litio potosino.
Pero la racionalidad también debe darse la mano con la sensatez. Esto significa
lograr para el país ingresos mejores que los establecidos en la convocatoria a
la respectiva licitación. Ésta, por cierto, es exageradamente generosa para el
potencial adjudicatario. Conviene, en consecuencia, entrar rápidamente en
negociaciones con las empresas interesadas de cara a un acuerdo que satisfaga a
las partes. Al Estado, respecto a ingresos justos y a la empresa que gane la
licitación, en cuanto hace a utilidades legítimas, asumiendo el hecho de que
nadie invierte en ningún lado para perder, sino para ganar...
La actual coyuntura es igualmente favorable para los demás productos cruceños de
exportación. Si sabemos hacer lo que se debe en el marco de los actuales
proyectos de integración comercial a nivel bilateral, regional y continental,
tendremos las puertas abiertas al mercado externo para nuestros productos
agropecuarios. Si esto se consigue, la economía regional se verá fortalecida.
La oportunidad nos exige definir el asunto en el plazo más breve posible, pues
vivimos tiempos que el mercado emplaza a andar a paso de galgo y no de
tortuga...
Para todo lo anterior se vislumbra un acompañamiento institucional igualmente
auspicioso como es el régimen autonómico. Siempre y cuando, naturalmente, el
modelo garantice traspaso de funciones y atribuciones que le garanticen al
gobierno regional capacidad real para impulsar su desarrollo, sin tener que
depender de La Paz para ello.
Sí, ésta es la hora de Santa Cruz, pero de cara a riesgos que se deben señalar.
El primero y más grave parte del propio Gobierno, que cada día hace más patente
una vocación centralista de jaez indìgeno-populista, que en forma creciente le
empuja a posiciones andino-centristas. Su objetivo final no es otro que alcanzar
una hegemonía política sobre todo y sobre todos. Tal el móvil latente en su
última propuesta sobre el modo de elección de los miembros de la Asamblea
Constituyente y de los poderes ilimitados que quiere para ésta.
¡Piden afuera y cómo cuesta regalar aquí!
Dominicus
No se la crea si le dicen que solamente los collas son pedigüeños. Los cambas
andamos por la misma senda y hasta peor. Todas las entidades compiten con
diversos organismos para ver quién da, quién regala. En líneas generales, ésa es
la forma de ser a la que nos hemos acostumbrado: a pedir y mendigar. Inclusive
el país como tal tiene un horrible apodo entre los funcionarios de los
organismos internacionales. Haciendo un juego de palabras, en lugar de decir
Bolivia dicen ‘Beglivia’ con el verbo inglés ‘beg’ que significa suplicar,
implorar, mendigar. Así es como tenemos a ‘Beglivia’ y a los ‘beglivians’ o
bolivianos. Es triste, ya se sabe en los corrillos de los organismos que cada
vez que pasa una delegación boliviana es para pedir algo. Ojalá estas cosas
cambien en el futuro y recuperemos la dignidad nacional, ya casi perdida en el
momento presente.
Si de los organismos a los que se ‘sablea’ volvemos aquí, la cosa cambia
radicalmente, sobre todo cuando –sin ‘sablazo’ previo– una mano generosa quiere
obsequiar al sector público. Ahí comienzan los problemas.
Tengo un primo médico, radicado en Europa, que realizó esfuerzos titánicos para
poder donar unos equipos clínicos traídos desde Alemania. Sus odiseas son dignas
de salir en el ‘Créase o no’ de Ripley. Como mi familiar es testarudo, al final
se salió con la suya y pudo regalar, pero antes debió lidiar con burócratas que
le pusieron infinidad de vallas y murallas. ¡Y todo por el ‘pecado’ de haber
querido obsequiar!
En la actualidad conozco otro caso. Gente que me merece respeto ha ofrecido
poner un espacio verde (actualmente es un monte) en condiciones y transformarlo
en plaza, con una mínima condición: que dicha plaza lleve el nombre de un
distinguido ex canciller argentino ya fallecido y que, además, fue muy amigo de
Bolivia e invirtió en el país. Pues bien, la carta duerme plácidamente en el
despacho de Percy Fernández; no ha merecido hasta ahora respuesta del jefe del
Gobierno Municipal. Una verdadera calamidad, pero está visto que éste es el pan
de todos los días cuando de donar se trata.
Vaya usted amigo lector a querer regalar. Le van a salir con mil ‘burreras’.
Nuestra burocracia es galla para pedir a extraños, pero cuando los propios
quieren donar algo, lo único que encuentran son obstáculos.