Después de piedrazos, gases lacrimógenos, insultos y amenazas, las cuatro
familias que fueron desalojadas el miércoles pasado, anoche ingresaron a sus
hogares.
La calle Lorgio Serrate, del barrio Sanandita, se convirtió en un campo de
batalla donde se enfrentaron vecinos y policías. Mientras los primeros querían
ingresar a uno de los cuatro inmuebles, los segundos, que se encontraban al
interior de la casa de la familia Montero, se defendieron con gases lacrimógenos
para impedir el paso de la turba que estaba armada con palos y piedras.
En medio del alboroto, Ángel Montero (74), que se encontraba enfermo en su cama,
fue retirado del lugar en una ambulancia a la clínica Santa María, donde recibió
asistencia médica. Los refuerzos de ambos bandos no se hicieron esperar. Tanto
policías como vecinos llegaron al lugar y se atrincheraron.
La tensión se disipó cuando los uniformados se retiraron de la zona, dando así
luz verde para que los desalojados puedan ingresar sus pertenencias, las cuales
estaban acomodadas en la vereda protegidas con carpas y hule.
Finalmente, Ángel Montero regresó a su casa, desvirtuándo así el rumor de que
habría muerto.
El desalojo fue ordenado por el juez Marcelo Barrientos para que Aníbal
Villagómez recupere sus terrenos. Su abogado defensor, Fenelón Arteaga, explicó
que su cliente cuenta con los planos aprobados por el Plan Regulador y los
títulos de propiedad. Asimismo, argumentó que las personas que fueron
desalojadas pidieron a finales de los 70 la venta forzosa de los terrenos, que
supuestamente habrían loteado, ya que formaban parte de una lechería. En
contrapartida, los afectados aseguran ser los dueños de sus casas gracias al
recurso legal de usucapión.