La primera tumba de la época faraónica hallada intacta
desde 1922, fecha del descubrimiento de la de Tutankamón, fue presentada hoy
al mundo en el famoso valle de los Reyes, mientras permanece la incógnita
sobre quiénes yacían en ella.
La cripta, que contiene cinco sarcófagos en perfecto estado de conservación
con otras tantas momias, no es una tumba concebida como tal, sino un
escondrijo o "caché", que en la jerga arqueológica significa lugares donde se
ocultan sarcófagos que se teme sean saqueados.
Los arqueólogos egipcios descartaron casi con seguridad que se trate de
faraones y se inclinaron por que sean momias de nobles, sacerdotes o miembros
de la familia real, dijo a EFE Sabri Abdelaziz, director del Departamento de
Egiptología en el Consejo Supremo de Antigüedades.
Sin embargo, Zahi Hawas, el todopoderoso jefe del Consejo Supremo de
Antigüedades, el hombre que vestido con sombrero de vaquero presenta siempre
los grandes descubrimientos arqueológicos, no descartó que pueda tratarse de
faraones.
"No olvidemos que en el valle de los Reyes se enterraba solo a gente de
alcurnia, por eso no es descartable que se trate de faraones o miembros de su
familia. De todas formas, la importancia de este hallazgo radica en que es la
primera tumba encontrada sellada e intacta desde 1922", dijo a los periodistas
en el famoso yacimiento cercano a Luxor, a 560 kilómetros al sur de El Cairo.
La tumba se encuentra a solo cinco metros de distancia de la de Tutankamón.
Un angosto foso conduce hasta la cámara mortuoria donde los cinco sarcófagos
han dormido el sueño de los justos desde hace 3.000 años.
Desde un estrecho ventanuco rectangular de ochenta centímetros, los
periodistas pudieron fotografiar la cámara de tres por cinco metros y un metro
de altura donde se encuentran los sarcófagos, con un tono verdoso y cubiertos
de polvo, cuatro de ellos alineados en paralelo y un quinto transversalmente a
ellos.
Además de una gran cantidad de pedruscos, tinajas de todos los tamaños
-algunas de hasta medio metro de altura- acompañan a los sarcófagos, y según
Ali Alafar, director de Antigüedades de la ribera oeste del Nilo, contienen
principalmente cereales y alimentos pensados para servir de alimento a los
muertos en su viaje al más allá.
Los sarcófagos de madera, todos de la XVIII Dinastía, la misma que dio
reyes como Tutankamón o Akenatón, tienen forma antropomorfa, y pintados los
brazos cruzados sobre el torso, como es típico de esa época.
Cubiertos de pinturas y jeroglíficos, pueden proporcionar datos no solo
sobre la identidad de los muertos, sino sobre la XVIII Dinastía, lo que unido
a los análisis de ADN de los cuerpos dará una idea más completa del
descubrimiento, como recordó Abdo Erbi, jefe del Departamento de Restauración
de momias del Alto Egipto.
El hallazgo ha sido obra de un equipo estadounidense de la Universidad de
Memphis dirigido por el arqueólogo Otto Schaden, un hombre que lleva quince
años en Egipto trabajando en el llamado Proyecto Amenmesse, el nombre del
"faraón escriba" cuya tumba también fue descubierta por él.
Por encima de la nueva tumba, los arqueólogos también han desenterrado dos
pequeñas construcciones rectangulares de piedra, de dos metros por dos, que
debieron servir para que los obreros que excavaron sin descanso tumbas en el
valle de los Reyes se tomaran un reposo en su labor.
Así que, aunque parezca mentira, el valle de los Reyes, la joya del turismo
de Luxor y tal vez el lugar más visitado del país tras las pirámides de Giza,
sigue guardando secretos sobre la fascinante vida del Egipto faraónico.
EFE