Rusia espera que Irán acuda el próximo 16 de febrero
en Moscú a las consultas sobre la oferta rusa de enriquecimiento en su
territorio de uranio para las plantas atómicas iraníes.
"Contamos con que la delegación iraní venga, pero por ahora no hemos
recibido confirmación al respecto", aseguró Serguéi Kisliak, viceministro ruso
de Asuntos Exteriores a la agencia Interfax.
Kisliak recordó que "la propuesta rusa aún está en vigor",
independientemente de que el controvertido programa nuclear iraní vaya a ser
debatido en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, descalificó recientemente la
propuesta rusa, que cuenta con el apoyo tanto de Estados Unidos, como de la
troika europea (Alemania, Reino Unido y Francia) y del Organismo Internacional
de Energía Atómica (OIEA).
"Nos proponen enriquecer uranio en el exterior. Supongamos que aceptamos la
oferta. Pero, ¿qué haríamos si llegado el momento nos niegan el combustible?
El pueblo iraní no se tragará ese engaño", dijo Ahmadineyad durante su visita
a la central de Bushehr.
Moscú propone que los aspectos más sensibles del ciclo de combustible
nuclear iraní, como el enriquecimiento de uranio, se lleven a cabo en su
territorio en el marco de una empresa mixta y bajo la supervisión del OIEA.
Posteriormente, el uranio enriquecido sería trasladado a Irán y utilizado para
el funcionamiento de los reactores nucleares iraníes, que Teherán construye
con ayuda de Rusia.
De esta forma, Irán no perdería su autonomía a la hora de producir
combustible nuclear y la comunidad internacional podría estar segura de que
ningún material nuclear iraní es desviado para fines militares.
Aunque, en un principio, Irán defendió su derecho a enriquecer uranio en su
territorio, la posibilidad de que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara
sanciones contra el régimen iraní hizo que Teherán reconsiderara su postura.
EFE