Cuatro personas murieron y 40 resultaron heridas en las primeras elecciones
presidenciales y legislativas efectuadas en Haití tras la partida del ex
presidente Jean Bertrand Aristide hace dos años, en una jornada electoral
marcada por el caos y la desorganización.
“Dos personas murieron en Puerto Príncipe, de un ataque cardiaco y de asfixia”,
dijo un responsable de la ONU, el que solicitó el anonimato, quien atribuyó
ambos decesos a la inexperiencia y frenesí de los haitianos por votar.
Además, un policía y un civil fueron muertos a tiros en un altercado entre
policías y electores impacientes por votar en Gros-morne, informó la radio
Visión 2000. Otras seis personas resultaron heridas.
En total unas 40 personas resultaron heridas en todo el país, principalmente
aplastadas por muchedumbres y por el derrumbe de un muro en un local de
votación.
Cuatro veces aplazada, la elección tuvo un mal comienzo, principalmente en
Puerto Príncipe, donde numerosos locales de sufragio fueron abiertos con varias
horas de retraso. La Organización de los Estados Americanos, que asesora a las
autoridades haitianas en las elecciones, dijo que la demora se debió a que los
funcionarios electorales llegaron a los centros de votación a la misma hora que
los votantes.
Los atrasos al comienzo de la jornada provocaron la prologación del proceso de
votación. Varios locales de sufragio, desprovistos de electricidad en la capital
como en las provincias, tuvieron que iluminarse al anochecer con velas. “Esto
está muy bien”, señaló a la AFP Henri Imbert, delegado de un partido que
supervisaba el cómputo en un local de votación.
Contrario a los temores expresados antes de los comicios, aparentemente ningún
acto de violencia deliberado fue perpetrado para perturbar las primeras
elecciones convocadas luego de la abrupta salida de Aristide en febrero de 2004.
Estas elecciones, pospuestas cuatro veces, tuvieron un costo de unos 80 millones
de dólares y fueron vigiladas por unos 9.500 militares y policías de la ONU y
5.000 policías haitianos.
Bajo un intenso calor la tensión creció rápidamente en el país, mientras se
alargaban las filas de ciudadanos en espera de votar y muchos perdían la calma,
o incluso el conocimiento. En muchos centros de votación, la muchedumbre forzó
los accesos para ingresar a los edificios.
Unos 3,5 millones de haitianos, de una masa de 4,5 millones de electores
potenciales, se inscribieron para votar por un nuevo Presidente y un nuevo
Parlamento.
El grado de participación no se había podido determinar y los resultados de las
elecciones se esperaban para dentro de tres días.
Debido a la demora en iniciarse la votación, el Consejo Electoral Provisional
decidió retrasar el cierre de los locales de votación, dando garantías de que
todos los que estuvieran en las filas iban a sufragar.
En los barrios más pobres de la capital, la mayoría apoyaba al ex presidente
René Préval (1996-2001), que fue un aliado de Aristide y es el claro favorito
para ganar las elecciones, según las encuestas de opinión.
Los sondeos, cuya fiabilidad es incierta, dan a Préval una ventaja de al menos
27% sobre Baker y Manigat.
Si ninguno de los candidatos obtiene el 50% de los votos, los dos primeros se
medirán en una segunda vuelta electoral en marzo próximo.
Observadores critican mala preparación
La misión de observación electoral de la Unión Europea lamentó la mala
preparación de las elecciones presidenciales y legislativas de ayer, pero elogió
que éstas hayan sido menos violentas de lo que se preveía.
“Una población totalmente motivada merecía elecciones bien preparadas y
organizadas”, declaró a los periodistas el jefe de la misión, el eurodiputado
Johan van Hecke. Sin embargo, “hubo problemas técnicos y logísticos que causaron
retrasos considerables en la apertura de la votación”.
“Todo puede ser mejorado para la segunda vuelta” prevista para el 19 de marzo,
dijo el parlamentario belga, aludiendo a las operaciones electorales la
selección de los locales de votación y los materiales utilizados.
Los retrasos en las elecciones ‘fueron generalizados’, alcanzando más de una a
dos horas en promedio. Éstos se explican por procedimientos muy largos para
abrir los locales de votación, por la “ausencia de una instalación que debió
haberse hecho en la víspera”, dijo.
El parlamentario también atribuyó los problemas a la “escasez y a la oscuridad
de los centros de votación”. “Largas filas de espera fueron constatadas en la
capital y en todos los departamentos del país”, dijo.
“Parece que no hubo grandes incidentes”, indicó. “Hubo algunos, pero no se puede
decir que haya habido mucha violencia”.