Los monitores tenían razón: todavía en este invierno
boreal, la gripe aviar iba a llegar a Africa, donde viven durante algunos
meses muchas aves migratorias.
El agresivo virus H5N1 fue descubierto por primera vez en una granja
avícola en el norte de Nigeria. Las semanas pasadas, decenas de miles de
gallinas en Jaji murieron debido a una enfermedad inicialmente desconocida.
Los animales se adormecían y luego morían rápidamente. El gobierno intentó
evitar el pánico emitiendo mensajes tranquilizadores por radio y televisión.
Posiblemente se trate de cólera de las aves o de la enfermedad de Newcastle,
que es muy contagiosa, decían las primeras informaciones.
Ninguna de estas dos enfermedades se transmite a los seres humanos.
Pero hoy, el Ministerio de Agricultura de Nigeria tuvo que confirmar lo que
antes le había informado la Organización Internacional de la Salud Animal
(OIE) en París: en una granja avícola en el estado de Kaduna hay un foco de
gripe aviar.
Esto fue un shock para un país que fuera el mayor productor de aves de
corral del continente.
En Africa, la gripe aviar es más difícil de combatir que en Europa. Allí, las
personas y los animales conviven estrechamente.
En un típico pueblo africano, casi todas las familias tienen un par de
gallinas, que caminan libremente entre las chozas. Son una importante
inversión, porque dan huevos y carne.
También el secretario general de la ONU, Kofi Annan, reconoció el peligro.
"Yo mismo vengo de Ghana, un país donde conviven armónicamente las familias
con sus animales, niños con gallinas", dijo.
Este antiguo estilo de vida sólo se ve amenazado por el brote de la gripe
aviar. "Va a ser duro, pero debemos cambiar la concepción de esta
convivencia", subrayó.
La preocupación es grande, de que la mayoría de los países africanos no
puedan reaccionar adecuadamente ante el peligro.
Sólo unos pocos siquiera pueden realizar análisis para detectar al agente
patógeno. En el este de Africa, donde muchas aves migratorias hacen una parada
en los grandes lagos, algunos sitios costeros son de muy difícil acceso.
Los sacrificios en masa son difíciles de llevar a la práctica, sin hacer
caer en la pobreza a aún muchas más personas.
En muchas regiones rurales, la cría de aves de corral es una de las
principales fuentes de ingresos. Tampoco queda claro de dónde se podría
obtener el dinero para las indemnizaciones.
En Nigeria fueron sacrificadas decenas de miles de gallinas, para evitar la
propagación de la enfermedad.
La gripe aviar causó hasta ahora la muerte de menos de 100 personas. Los
expertos temen que el agente patógeno se adapte al organismo humano y se pueda
contagiar de persona a persona.
En caso de que esto suceda, existe el riesgo de una pandemia, una
enfermedad epidémica que se extiende a muchos países, con la probabilidad de
que se produzcan millones de muertos.
DPA