La muerte de un policía a manos de sindicalistas
en un confuso episodio ocurrido en la provincia austral de Santa Cruz, tierra
natal del presidente argentino Néstor Kirchner, no es casual, dijo el
miércoles el mandatario.
En la medianoche del lunes, un reclamo de mejoras laborales de
sindicalistas vinculados a la construcción y a la industria del petróleo
derivó en un violento enfrentamiento en una comisaría donde un policía perdió
la vida y otros 15 recibieron heridas, cinco de ellos de armas de fuego.
Los manifestantes buscaban liberar a uno de sus líderes que había sido
detenido.
"Nada es casualidad que pasen en mi provincia (...) los que dispararon, nadie
sabe con qué objetivo van", dijo Kirchner durante un acto en la Casa de
Gobierno.
El miércoles continuaban en la Patagonia los cortes de carretera de los
sindicalistas, un método de protesta habitual en Argentina, que serán
vigilados por los 250 policías de frontera que envió el gobierno nacional el
martes para controlar el distrito de Las Heras donde ocurrió el incidente.
Imágenes de televisión mostraban largas columnas de gendarmes pertrechados
que marchaban por una carretera desierta para impedir que un puñado de
manifestantes interrumpieran el paso de vehículos.
En Buenos Aires, el presidente resaltó la actuación de las fuerzas de
seguridad y señaló que el sindicalista Mario Navarro, que protagonizó el
intento de rescate, "no es violento".
"No se puede amparar este tipo de acciones por más disputas gremiales que
haya", dijo Kirchner.
Algunas agrupaciones de izquierda convocaron a manifestarse contra la
represión policial en Santa Cruz y a federalizar el conflicto, algo que el
gobierno busca evitar, según coincidieron varios analistas políticos.
REUTERS