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El Río Grande anegó
siete comunidades más
Inundaciones. Las autoridades advierten de que hay cerca de 40 núcleos en peligro de ser alcanzados por el agua. Las más de 2.653 familias damnificadas, que están en San Julián, piden más ayuda y vituallas
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Desastre. Así están varias de las poblaciones de Moxos (Beni) por los desbordes de los afluentes que hay en la zona |
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La ayuda voluntaria no llega a todos
los damnificados
Siete nuevas comunidades de Brecha Casarabe han sido afectadas por la riada.
Pese a que el nivel del Río Grande ha disminuido, la masa de agua sigue
avanzando y arrasa con las poblaciones que están a su paso, lo que pone en
riesgo a unas 40 poblaciones que pueden sufrir los efectos del desborde.
Según el reporte de la Alcaldía de San Julián, hasta el viernes pasado habían
sido evacuadas 2.653 familias, de 67 comunidades. Sin embargo, entre el domingo
y ayer los voluntarios de FunSar lograron retirar a pobladores de los núcleos
19, 20, 21, 22, 23, 24 y 25, donde el agua poco a poco fue cubriendo las calles
e ingresó a las viviendas.
Si bien la masa de agua no entró a las comunidades de San José, Nuevo Oriente,
Nuevo Amanecer, Los Tigres, Bolívar, Monte Azul y Villa Montero, las dejó
completamente aisladas.
Runny Callaú, responsable de FunSar, explicó que de acuerdo al curso que está
tomando el río, los núcleos que están amenazados por el agua son el 26 y el 66,
donde hoy puede llegar la riada. Sin embargo, aseguró que los pobladores ya han
sido evacuados.
Una catástrofe mayor puede presentarse si es que llueve en la cuenca alta y
viene un nuevo turbión, ya que el boquete que se abrió todavía no ha sido
cerrado, aunque la Prefectura está trabajando en el reencauzamiento del
afluente.
Mientras los rescatistas continúan evacuando a las familias de las diferentes
comunidades, la ayuda se torna insuficiente, ya que en los 18 campamentos
instalados en San Julián, hay cerca de 12.000 damnificados, entre niños,
jóvenes, adultos y ancianos.
“Estamos teniendo una masiva evacuación porque el agua sigue avanzando. Mientras
no se reencauce el río, seguirán llegando más damnificados y la ayuda acá no
llega como debiera. Están atendiendo más a Los Troncos, dotándoles de vituallas,
medicamentos y víveres, cuando el mayor problema lo tenemos en San Julián”,
protestó Medardo Carpio, jefe de la Unidad de Salud y coordinador de las
brigadas, que reclamó la necesidad de más carpas.
Aseguró que en los campamentos de San Julián hay gente que está viviendo a la
intemperie porque las carpas y vituallas son insuficientes. Esta situación no
fue desmentida por el jefe de Seguridad Ciudadana prefectural, Rolando
Fernández, que indicó que la ayuda no abastece porque la demanda es grande y las
necesidades son muchas debido al incremento diario de afectados. “Estamos
haciendo todos los esfuerzos para paliar los requerimientos de los
damnificados”, indicó.
En tanto, Carpio dijo que hasta el momento se ha logrado evacuar a un 90% de los
comunitarios, pero que aún queda por sacar a las personas de los demás núcleos
en riesgo. Esa labor proseguirá hoy con los voluntarios de FunSar, que llegarán
hasta las diferentes poblaciones amenazadas.
Resaltó el apoyo de los organismos Ayuda en Acción y de Servicios de Asesoría a
Comunidades Agrarias (Sacoa), porque gracias a sus donaciones no les ha faltado
alimento a los damnificados y de alguna manera se ha mitigado el hambre. No
obstante, aseveró que ya se está agotando esa ayuda, por lo que pide al Gobierno
que haga llegar víveres y vituallas.
El olor a putrefacción debido a los cientos de animales muertos, ha hecho que el
personal de la Sociedad Protectora de Animales llegue hoy para sumarse al
rescate.
Por otro lado algunas poblaciones de Moxos, en Beni, están totalmente inundadas
debido al desborde de los ríos que hay en la zona.
Los cubanos trabajan en la prevención de las epidemias
Los 14 médicos cubanos que han llegado hasta los campamentos de Los Troncos y
San Julián trabajan más en la prevención de las enfermedades,
Por ello, han comenzado a concienciar a las personas que están refugiadas en los
campamentos para que tomen en cuenta el buen manejo de los alimentos, el
tratamiento de los desechos y el adecuado uso de las letrinas.
“Hasta ahora no se han registrado brotes epidémicos, por lo que los médicos
están dando charlas sobre educación higiénica y de los cuidados que deben tener
los damnificados que viven en el campamento para prevenir las enfermedades”,
resaltó Ángel Antoja, médico del hospital Santa Clara de Fortín Libertad que
está asistiendo a los damnificados en Los Troncos.
Desde el sábado 28 de enero, cuando comenzaron a evacuar a los afectados, se han
registrado más de 600 atenciones por problemas de infecciones respiratorias
agudas, diarreas, hongos y sarna. Este número de atenciones se las hacía en tres
o cuatro meses en el hospital de Santa Clara, según las enfermeras Feliza Copa y
Nieves Rojas.
En tanto, el médico del hospital San Martín, del núcleo 23, que ya está
inundado, indicó que en San Julián hay tres brigadas médicas atendiendo en los
18 campamentos y que hasta el momento las afecciones son las normales, pero
insistió en que lo primordial es evitar las epidemias, ya que no tienen
capacidad para asistir a tanta gente que sería afectada.
Mientras se mantiene la emergencia, las clases en San Julián están suspendidas,
ya que hay campamentos instalados en los establecimientos.
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