La reacción popular internacional por las caricaturas del profeta Mahoma, que
fueron publicadas en medios de prensa europeos, se cobró ayer cuatro vidas en
Afganistán, durante una manifestación contra las publicaciones. Otra persona
falleció en protestas en Somalia y una murió el domingo en Líbano. En el marco
de las manifestaciones de descontento, las embajadas de Dinamarca y Austria
fueron atacadas ayer por cientos de iraníes en Teherán, causando daños
materiales.
Las protestas ponen de manifiesto que el enojo de las masas y los enardecidos
ánimos en los países musulmanes están marcando nuevos límites. Tres afganos
murieron y veinte resultaron heridos en tiroteos producidos durante las
manifestaciones generalizadas en Afganistán. En la capital, Kabul, la gente
lanzó piedras contra las embajadas de Dinamarca, Gran Bretaña y Francia, y
contra la oficina de la ONU.
Las protestas se cobraron otra vida en Bosaso (noreste de Somalia), durante un
enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.
En Irán, unas 200 personas intentaron incendiar la oficina diplomática danesa,
en Teherán. La Policía no pudo impedir que la gente lanzara piedras y bombas
caseras contra el edificio. Mientras gritaban "¡muerte a Dinamarca!" y quemaban
una bandera danesa, prendieron fuego a la puerta de la embajada.
En Irak, unos 2.000 chiíes furibundos reclamaron una fatwa (decreto) de sus
religiosos que autorice asesinar a los autores de las caricaturas. En El Cairo,
miles de estudiantes, dirigidos por el jeque de Al Azhar, máxima autoridad del
islam sunní, se manifestaron contra el ‘ataque al profeta’.
Al tiempo que se extienden los actos antieuropeos, las autoridades occidentales
tratan de apaciguar los ánimos con llamados a la calma. La Casa Blanca declaró
que entiende la cólera de los musulmanes por las caricaturas, pero que debe
condenar los discursos antisemitas y anticristianos que ‘inciten al odio’.
Un vocero del Vaticano, el arzobispo británico Michael Fitzgerald, pidió a
cristianos y musulmanes que ‘mantengan la calma’. El secretario general de la
ONU, Kofi Annan, pidió a los musulmanes que ‘perdonen el mal que han sufrido’.
Ante una crisis que se desborda, Austria, que preside este semestre la Unión
Europea, solicitó a los gobiernos de 20 países con población mayoritariamente
musulmana en África, Oriente Próximo y el sudeste asiático, que protejan a los
ciudadanos europeos.
Para añadir leña al fuego, el diario iraní de más tirada convocó un concurso de
caricaturas sobre el Holocausto.
¿Por qué la ira estalla cuatro meses después?
Pasaron cuatro meses entre la publicación de las caricaturas en el periódico
danés Jyllands Posten y el estallido de furia entre los musulmanes. Cuatro meses
en los que varios predicadores islámicos llevaron el mensaje de que "el profeta
fue insultado", desde Copenhague hasta Egipto y Afganistán.
En Dinamarca hay dos opiniones: que la gira de los imanes daneses por Oriente
Próximo inició el fuego. Y que tras la campaña se esconde el cálculo de los
gobiernos árabes que disputan con sus opositores una batalla por demostrar quién
hace más ‘por el profeta’.
Cuando el mayor diario danés, crítico del Islam, publicó las caricaturas, lo
hizo en el marco de un debate sobre la inmigración que ocurría en Dinamarca, que
acaba de elegir un Gobierno de derecha.
Otra parte de la responsabilidad puede buscarse en el Gobierno danés. Su primer
ministro, Anders Fogh Rasmussen, rechazó un reclamo de disculpas por el daño
moral alegando la libertad de prensa.
Los imanes viajeros explicaron que la indignación se expandió en enero durante
el peregrinaje a la Meca. Entonces, a finales de enero se desataron protestas
contra Dinamarca, y Arabia Saudí retiró a su embajador de Copenhague.
El diario árabe Al Sharq Al Awsat dijo ayer que la campaña espontánea contra las
caricaturas es usada ahora por grupos extremistas.