Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 7, febrero de 2006
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Protestas por caricaturas se cobraron seis vidas Tensión. En medio de manifestaciones en Afganistán y Somalia, se desataron trágicos tiroteos. La rabia popular entre los musulmanes del mundo cosecha pedidos de calma por parte de los gobiernos europeos
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Afganistán. Manifestantes marcharon por una avenida de Kabul. La caminata terminó con disparos y cuatro víctimas
DPA/AFP. Teherán/Kabul

La reacción popular internacional por las caricaturas del profeta Mahoma, que fueron publicadas en medios de prensa europeos, se cobró ayer cuatro vidas en Afganistán, durante una manifestación contra las publicaciones. Otra persona falleció en protestas en Somalia y una murió el domingo en Líbano. En el marco de las manifestaciones de descontento, las embajadas de Dinamarca y Austria fueron atacadas ayer por cientos de iraníes en Teherán, causando daños materiales.
Las protestas ponen de manifiesto que el enojo de las masas y los enardecidos ánimos en los países musulmanes están marcando nuevos límites. Tres afganos murieron y veinte resultaron heridos en tiroteos producidos durante las manifestaciones generalizadas en Afganistán. En la capital, Kabul, la gente lanzó piedras contra las embajadas de Dinamarca, Gran Bretaña y Francia, y contra la oficina de la ONU.
Las protestas se cobraron otra vida en Bosaso (noreste de Somalia), durante un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.
En Irán, unas 200 personas intentaron incendiar la oficina diplomática danesa, en Teherán. La Policía no pudo impedir que la gente lanzara piedras y bombas caseras contra el edificio. Mientras gritaban "¡muerte a Dinamarca!" y quemaban una bandera danesa, prendieron fuego a la puerta de la embajada.
En Irak, unos 2.000 chiíes furibundos reclamaron una fatwa (decreto) de sus religiosos que autorice asesinar a los autores de las caricaturas. En El Cairo, miles de estudiantes, dirigidos por el jeque de Al Azhar, máxima autoridad del islam sunní, se manifestaron contra el ‘ataque al profeta’.
Al tiempo que se extienden los actos antieuropeos, las autoridades occidentales tratan de apaciguar los ánimos con llamados a la calma. La Casa Blanca declaró que entiende la cólera de los musulmanes por las caricaturas, pero que debe condenar los discursos antisemitas y anticristianos que ‘inciten al odio’.
Un vocero del Vaticano, el arzobispo británico Michael Fitzgerald, pidió a cristianos y musulmanes que ‘mantengan la calma’. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidió a los musulmanes que ‘perdonen el mal que han sufrido’.
Ante una crisis que se desborda, Austria, que preside este semestre la Unión Europea, solicitó a los gobiernos de 20 países con población mayoritariamente musulmana en África, Oriente Próximo y el sudeste asiático, que protejan a los ciudadanos europeos.
Para añadir leña al fuego, el diario iraní de más tirada convocó un concurso de caricaturas sobre el Holocausto.

¿Por qué la ira estalla cuatro meses después?

Pasaron cuatro meses entre la publicación de las caricaturas en el periódico danés Jyllands Posten y el estallido de furia entre los musulmanes. Cuatro meses en los que varios predicadores islámicos llevaron el mensaje de que "el profeta fue insultado", desde Copenhague hasta Egipto y Afganistán.
En Dinamarca hay dos opiniones: que la gira de los imanes daneses por Oriente Próximo inició el fuego. Y que tras la campaña se esconde el cálculo de los gobiernos árabes que disputan con sus opositores una batalla por demostrar quién hace más ‘por el profeta’.
Cuando el mayor diario danés, crítico del Islam, publicó las caricaturas, lo hizo en el marco de un debate sobre la inmigración que ocurría en Dinamarca, que acaba de elegir un Gobierno de derecha.
Otra parte de la responsabilidad puede buscarse en el Gobierno danés. Su primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, rechazó un reclamo de disculpas por el daño moral alegando la libertad de prensa.
Los imanes viajeros explicaron que la indignación se expandió en enero durante el peregrinaje a la Meca. Entonces, a finales de enero se desataron protestas contra Dinamarca, y Arabia Saudí retiró a su embajador de Copenhague.
El diario árabe Al Sharq Al Awsat dijo ayer que la campaña espontánea contra las caricaturas es usada ahora por grupos extremistas.