Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 7, febrero de 2006
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Siles, la sorpresa de las letras bolivianas Letras. Con El agorero de sal, Luisa Fernanda Siles obtuvo el Premio Nacional de Novela. Se trata de una historia sobre la dictadura y la homosexualidad
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Ficción. Tardó en escribir cuatro años El agorero de sal. Antes publicó El diablo y la mujer que vuela (1999)
Maximiliano Barrientos

La última versión del Premio Nacional de Novela recayó en una mujer, que si bien no tiene un camino recorrido en las letras bolivianas, estuvo relacionada de una forma indirecta con éste, ya que la narradora es hijastra de Augusto Céspedes.
El agorero de sal es la novela con la que Luisa Fernanda Siles obtuvo el galardón principal de las letras bolivianas. La historia está ambientada en Bolivia y Argentina, y abarca alrededor de 50 años. Comienza en el año 1956 y llega hasta el 2000; sin embargo, el centro de la narración tiene a la dictadura argentina como foco dramático. El agorero de sal narra la historia de tres personajes principales: un tarotista homosexual argentino enfermo de sida, que por diversas circunstancias termina viviendo en Bolivia; la madre de un desaparecido y un psicólogo boliviano, que con el paso de los años va descubriendo su inclinación gay.
“La historia estuvo inspirada en un amigo tarotista argentino. Es su vida pero tamizada por la ficción, es una mezcla de realidad y ficción como toda novela”, dijo Siles.
La novela fue escrita en un periodo de cuatro años, pero no fue trabajada de una forma continua, ya que la escritora se trasladó a principios de 2000 de La Paz a Santa Cruz de la Sierra.
El manuscrito de la novela tiene 400 páginas y la escritora la novela como “la historia de tres personas que no se conocen y llegado un momento, ya que todos estamos sometidos al destino, se encuentran y se ayudan entre sí”, indicó.
Siles, que nació en La Paz en abril de 1962 y reside desde hace cinco años en la capital oriental, afirmó que la escritura de la novela, a pesar del tiempo que le tomó elaborarla, fue bastante espontánea a pesar de que previamente la escritora tuvo que investigar temas referentes al país vecino. “Como una vez dijo Vargas Llosa, 'hay que mentir con conocimiento de causa', uno no puede escribir de la nada, para eso tuve que documentarme sobre la historia argentina, revisé mapas de Buenos Aires porque parte de la historia transcurre en barrios de dicha ciudad. También leí al respecto del oscuro mundo de los desaparecidos y las cárceles donde fueron condenados. Alguien me dijo que éste podría ser un tema trasnochado, pero yo no lo creo ya que perder a un ser amado es un problema que continúa hasta nuestros días. Es bueno sacar esta cuestión a la luz para que estos horrores no vuelvan a suceder", manifestó la actual ganadora del principal premio literario del país. A pesar de que Luisa Fernanda Siles es una escritora prácticamente desconocida en el mundo literario boliviano, El agorero de sal no es su primera novela. En 1999 incursionó en la literatura con El Diablo y la mujer que vuela. “Fue tímidamente mi primer acercamiento al mundo de las letras y tuvo buena acogida. Se trata de una novela de época basada en la revolución de los liberales entre Sucre y La Paz, cuando el Gobierno fue trasladado a La Paz”, comentó Siles.
Actualmente escribe una novela ambientada en la Revolución Nacional del 52. Siles ya tiene un nombre para su tercer proyecto literario, que está en proceso de realización, Doña sol.

La sombra de Augusto Céspedes

Luisa Fernanda Siles citó entre sus escritores favoritos al ‘Boom’ latinoamericano y a los españoles Arturo Pérez Reverte y Javier Marías; sin embargo, antes que nadie está Augusto Céspedes, que además de ser un escritor importante en su formación, fue su padrastro. “Extrañamente, Céspedes no influyó directamente en mi decisión de ser una escritora. Decidí comenzar a escribir cuando tenía 30 años y él ya estaba bastante viejo. Él llegó a ver el borrador de mi primera novela y al poco tiempo murió. La influencia, sin embargo, está en sus anécdotas y en el hecho de que todo el tiempo estuve viviendo rodeada de libros", manifestó.
Siles dijo que las impresiones de la lectura del manuscrito de su primera novela le afectaron favorablemente, ya que está ambientada en la Cochabamba de principios de siglo, cuando él era un niño. “Cuando yo pude aprender muchas cosas de él sobre literatura, vivía mi vida y no pensaba en ser escritora”, comentó Siles.