Con la finalidad de establecer con exactitud la
cantidad de personas afectadas por el desborde del Río Grande, el Instituto
Nacional de Estadística (INE) y la Cruz Roja realizarán un censo de las
familias damnificadas que, según estimaciones previas de la Prefectura,
ascenderían a 14 mil habitantes de unas 88 comunidades inundadas en toda la
zona de los municipios de Okinawa, Cuatro Cañadas y San Julián.
El secretario general de la Prefectura, Rolando Aguilera Gasser, afirmó que
la cantidad de damnificados continúa aumentado por el avance del agua hacia
nuevas comunidades, aunque de momento el caudal está disminuyendo, pero si no
se reencauza el río no se podrá encontrar una solución definitiva.
Dijo que en una reunión de coordinación del Consejo de Emergencia se
resolvió que el INE y la Cruz Roja realicen censos periódicos para actualizar
la cantidad de afectados, especialmente en la zona de San Julián, que tiene la
mayor cantidad de damnificados.
"Necesitamos estos datos para determinar con cierta confiabilidad el número
de damnificados que requieren de una atención inmediata y poder desplazarnos
de manera efectiva", afirmó Aguilera.
Agregó que por el momento la principal preocupación es cerrar el boquete
del desborde, situado en la zona de La Manga, cuya longitud llega a los 200
metros aproximadamente.
Esta tarea será encarada por el Servicio de Encauzamiento de las Aguas del
Río Piraí (SEARPI), que comenzó a instalarse en la zona para cerrar el meandro
que provocó graves inundaciones en la zona.
El director del SEARPI, Wálter Noe Angus, indicó que la población afectada
tendrá que "aguantar un poco" hasta que el terreno se estabilice para iniciar
la construcción de los defensivos y la excavación del canal de 5.300 metros
para reencauzar al río.
Entre tanto, el rescate de campesinos afectados continúa por parte del
grupo SAR que recorre en lanchas rápidas algunas comunidades anegadas donde
sólo aparecen los techos de las precarias viviendas en un panorama desolador y
preocupante.
ANF